La creación de fondos paralelos al presupuesto generan un gran desorden fiscal que ya trae consecuencias en las finanzas públicas.

Sumado a esto, el enorme gasto ejecutado en los últimos años y la aplicación de los controles de precio y de cambio, hace que Venezuela tenga un doble problema: escasez de divisas y de bolívares.

Para algunos analistas la situación fiscal es más preocupante cuando se observa el alto déficit con el cual cerró 2012, cosa que ocurre precisamente en tiempos de "vacas gordas"; es decir, con precios del petróleo por encima de los US$100.

Altos funcionarios comienzan a reconocer esta situación y mandan señales sobre la necesidad de ejecutar medidas para incrementar los recursos del Estado.

El ministerio de Energía Eléctrica, por ejemplo, anuncia la posibilidad de aumentar las tarifas; el tema del alza del precio de la gasolina aparece cada cierto tiempo, así como la reforma tributaria "para que paguen más, los que ganan más". Además, ahora sí se hará efectivo el cobro de las viviendas entregadas por el gobierno, lo que sorprendió a muchos.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció recientemente que los pagos que deberán hacer los beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela irán directamente al Fondo Nacional de Vivienda, el cual se convertirá en un instrumento de financiamiento para la construcción de nuevas unidades.

Aunque ya existe una resolución que establece que el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) debe cobrar esos pagos, el gobierno se empeña en crear fondos cada vez que necesita atender un sector prioritario.

Habrá que esperar que sus lineamientos sean publicados en Gaceta Oficial, pero cuando suceda, el nuevo instrumento se convertirá en el fondo número 23 anunciado en los últimos nueve años. Igualmente pasará a formar parte de esa estructura financiera paralela al presupuesto de la nación, manejada a discreción y sin ningún tipo de fiscalización por parte de la Asamblea Nacional.