Caracas. "Decir que la gasolina se regala es poco, pagamos por echarla", dijo hace poco el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la conferencia de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Ahora Maduro ha anunciado un aumento significativo en el precio de la gasolina. "La gasolina debe venderse a precios internacionales para detener el contrabando hacia Colombia y el Caribe", dijo en un discurso televisivo. Según él, el contrabando de gasolina le cuesta al país unos US$18.000 millones al año.

Una larga tradición de subvenciones. Los gobiernos venezolanos han estado subvencionando el combustible durante décadas. La crisis económica y la hiperinflación no han cambiado eso. El FMI espera una inflación récord de 1.000.000% en Venezuela este año; la economía podría contraerse en un 18%.

Sin embargo, el aumento del precio de la gasolina es un tema delicado en el país. La gasolina casi gratis no es una invención del chavismo, sino que tiene una larga historia en Venezuela, rica en petróleo.

El aumento anunciado por Maduro tendrá lugar gradualmente a lo largo de dos años, y no afectará a todos por igual.

En la memoria colectiva se ha establecido la idea de que el petróleo casi gratuito es un derecho de los venezolanos. Cuando en 1989 el gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Pérez aprobó un aumento del precio del petróleo como parte de un plan de ajuste del FMI, se produjo una violenta revuelta que pasó a la historia como "Caracazo". Desde entonces, cada gobierno venezolano piensa dos veces si realmente quiere aumentar el precio de la gasolina.

Aumento progresivo del precio de la gasolina. El aumento anunciado por Maduro tendrá lugar gradualmente a lo largo de dos años, y no afectará a todos por igual. Por ejemplo, seguirá habiendo un precio subvencionado por el Estado para todos aquellos que matriculen su vehículo a través del llamado Carnet de la Patria.

Es un documento de identidad voluntario, válido junto al documento de identidad, que fue introducido por el gobierno de Maduro en enero de 2017 y que da derecho a prestaciones sociales estatales. Según el gobierno, casi 17 de los 30 millones de venezolanos tienen un documento de este tipo. La oposición lo critica como instrumento político de control social.

El economista venezolano Luis Vicente León, de la consultora de negocios Econalítica, describió la medida como "predecible". “Es un aumento general de precio de la gasolina (por lo demás necesario) con un discurso de subsidio focalizado a quienes tienen dos cosas poco comunes: carnet de la patria y carro. Populismo discriminante“, tuiteó.

Para León, el principal objetivo del plan anunciado por Maduro es aumentar los ingresos del Estado. La mantención de las subvenciones para los titulares del Carnet de la Patria es "una medida para reducir los costes políticos".