Caracas. La situación económica de Venezuela, que ha derivado en el desabastecimiento de alimentos y medicinas que afecta a la ciudadanía, mantiene en vilo a algunos actores de la comunidad internacional, que no cesan de manifestar su "preocupación".

Aunque el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha impulsado diferentes mecanismos que buscan revertir los efectos negativos de lo que ha denominado una "emergencia económica", sectores adversos tanto locales como internacionales afirman que existe una "crisis humanitaria".

Tal expresión, acuñada por importantes medios internacionales para describir la difícil situación de escasez que atraviesa el país suramericano, ha sido refutada por los principales voceros de la administración venezolana y diferentes expertos que niegan la existencia de una circunstancia similar.

Durante el Congreso de la Patria Capítulo Internacional, celebrado en la ciudad capitalina de Caracas el pasado 14 de julio, 22 delegados internacionales afirmaron que "Venezuela no vive una crisis humanitaria como pretenden imponer algunos medios" internacionales.

Por el contrario, según un texto rubricado por los representantes, y leído por la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, "Venezuela vive hace 17 años un proyecto humanista, autónomo, soberano, creado por Hugo Chávez (1999-2013) y encabezado desde hace más de 3 años por Nicolás Maduro".

Sin embargo, la frase "crisis humanitaria" no sólo es utilizada por medios de comunicación, sino también por unas organizaciones no gubernamentales (ONGs) que alertan sobre un "acelerado incremento de la pobreza, de fragilidad económica y social, y de inestabilidad política e institucional" en Venezuela.

Además, advierten sobre una "masiva y severa escasez de alimentos, medicinas e insumos médicos en todo el territorio nacional y la ausencia de capacidades internas para solventar esta situación a mediano plazo", señala un comunicado difundido el 23 de julio por un grupo de 29 ONGs que hacen vida en Caracas.

Apuntan que en total, 120.000 personas se ven afectadas por la "crisis en salud", mientras que cerca de 3 millones de ciudadanos afrontan un "grave deterioro en el estado nutricional" al reportar que comen "dos o menos veces al día".

Esa aseveración es contrastada con lo expuesto en días pasados por el vicepresidente de Planificación y Conocimiento venezolano, Ricardo Menéndez, quien afirmó que 94 por ciento de los venezolanos come "tres veces al día o más", a pesar de la "guerra económica".

Defendió que gracias a la gestión "socialista", Venezuela ha reducido la pobreza estructural "a apenas 4,78 por ciento", que un "80 por ciento de la población tiene educación gratuita", "75 por ciento tiene acceso a la salud", y que más de 1 millón de viviendas han sido adjudicadas.

En ese contexto, a juicio del representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Venezuela, Marcelo Resende, este país "no está en condición de ayuda humanitaria".

Al respecto, el ministro de Comunicación e Información, Luis José Marcano, denunció el pasado 11 de julio que corporaciones mediáticas internacionales buscan "vender una imagen falsa" sobre su país, a fin de justificar una "intervención".

Aseveró que tales expresiones no aplican para describir las circunstancias del país caribeño, ya que "son términos que se utilizan en situaciones de guerra, (y) nuestro país no está en guerra. Nuestro país tiene unos problemas profundos en el campo económico, pero no es un país en guerra".

Por ejemplo, según indica el investigador Raymo Vayrynen en el texto "Las emergencias humanitarias", publicado en el libro "Los retos de la globalización", una emergencia humanitaria puede definirse como "una profunda crisis social donde una gran cantidad de personas mueren y sufren la guerra".

De igual forma, agrega, los ciudadanos atraviesan "la enfermedad, el hambre y el desplazamiento debido a desastres naturales y los provocados por el hombre, mientras que otros pueden beneficiarse".

En ese mismo orden de ideas, la Fundación del Español Urgente (FundeuBBVA) apunta que la crisis humanitaria puede referirse a situaciones "generalmente asociadas a desastres naturales, conflictos o violencia generalizada y desplazamientos de población".

En tanto, la oposición local, que cuenta con una mayoría en la Asamblea Nacional (AN, Congreso), aprobó un acuerdo el pasado 26 de enero en el que declaró "una crisis humanitaria por la escasez de medicamentos, insumos médicos y las precarias condiciones de las infraestructuras hospitalarias".

Mientras, el defensor del Pueblo de Venezuela, Tarek William Saab, amparó que en su país "no hay una crisis humanitaria", pues, "es un término técnico, no político", y cuestionó que "manipular un término técnico que usa Naciones Unidas para contaminar el debate político nacional es antiético, impropio e inmoral".

Recordó que la ONU cuenta con una oficina especializada para atender este tipo de situación, la cual "se activa cuando ocurre en algún país una catástrofe natural que destruye poblaciones completas".