Venezuela recibirá US$4.000 millones de China correspondientes al primer desembolso de una línea de financiamiento a largo plazo suscrita meses atrás, dijo este jueves el vicepresidente venezolano, Elías Jaua, sin precisar la fecha de la entrega.

El presidente Hugo Chávez informó en abril de este año que Venezuela recibiría un crédito del gigante asiático por unos US$20.000 millones, que serían destinados a proyectos mayores de desarrollo nacional.

"Se ha logrado, en primer lugar, acordar el primer desembolso de esta línea de financiamiento de largo plazo y de alto nivel (...) Este primer desembolso contempla unos 4.000 millones de dólares", dijo Jaua a periodistas a la salida de una rueda de negocios entre ambos países.

El vicepresidente especificó que el instrumento está compuesto por unos US$10.000 millones y el monto remanente está denominado en yuanes.

Esta primera erogación será destinada a planes en materia de energía eléctrica, minería y de producción agrícola, especificó.

Además, los aliados ya cuentan con un instrumento binacional, que fue ampliado en 2009 a US$12.000 millones, de los cuales Pekín aporta el 60% y que está siendo invertido en el desarrollo de la Faja Petrolera del Orinoco y en planes de tecnología y alimentos.

Cooperación bilateral. Las naciones también se asociaron mediante la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y China National Petroleum Corporation (CNPC) para explotar de manera conjunta el bloque Junín 4 de la Faja con capacidad de 400.000 barriles de petróleo diarios (bpd) y una inversión de US$16.300 millones.

Además, Venezuela ha acudido a China para compras militares como un lote de 18 aviones de combate ligeros K-8.

"Parte importante o fundamental, la columna vertebral de la relación con China, es por un lado el suministro energético hacia China por parte de Venezuela y el suministro de toda la cooperación en materia agrícola y agroindustrial de China hacia Venezuela", dijo Jaua.

Chávez, un fiero crítico de Washington, ha estrechado lazos económicos con China en los últimos años enmarcado en una estrategia que busca diversificar su mercado petrolero y reducir su dependencia de Estados Unidos, su principal comprador de crudo.