En Venezuela todos tenemos que pagar más, es la premisa del gobierno. El Ejecutivo necesita sumar ingresos a la cuenta y lograr una mayor racionalidad de sus gastos para conquistar las metas trazadas.

La reforma fiscal, que trae consigo un cambio en la política tributaria, apunta a lograr el aumento de la recaudación en las actividades productivas públicas y privadas.

La razón que exponen fuentes del Ejecutivo es que "Venezuela tiene la recaudación más baja de la región respecto a su PIB". Esta medición internacional se hace tomando en cuenta los impuestos comunes entre los países comparados, y ahí entran el Islr, IVA, aduana, otras rentas, pero se excluyen los impuestos petroleros y demás contribuciones parafiscales que generan una alta presión tributaria a las empresas.

A esto se suma otra distorsión, y es que al medir la recaudación respecto al PIB, existe una condición variable respecto a los demás países de la región dada la volatilidad de los precios del petróleo , el control de cambio que hace que el ingreso per cápita sea más alto y la participación importante del gobierno en las actividades económicas, además de que algunas están exoneradas del pago de impuestos y que la principal contribución fiscal es Pdvsa .

Sin embargo, el gobierno se ampara en esta medición para decir que se debe mejorar la recaudación. Las vías: escalonar el pago del Islr, pechar la ganancia y diseñar nuevos tributos.