WASHINGTON. Las ventas pendientes de casas usadas en Estados Unidos, subieron inesperadamente en julio y los nuevos pedidos de ayuda por desempleo cayeron durante la semana pasada, dos señales esperanzadoras para la débil recuperación económica.

Los datos de este jueves, se conocen tras un informe que mostró una fuerza sorpresiva en el sector manufacturero y sugieren que los temores de los economistas a una recaída en recesión podrían ser un poco exagerados.

"Estas son nuevas señales de que la economía no está recayendo en recesión a pesar de que el crecimiento se ve bastante lento", dijo Zach Pandl, economista de Nomura Securities International en Nueva York.

La Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, dijo que su Indice de Ventas Pendientes de Casas, sobre la base de contratos firmados en julio, subió un 5,2% para marcar 79,4% frente a junio.

Economistas consultados por Reuters, esperaban que el índice bajara un 1% en julio.

Un informe del Departamento de Trabajo mostró que las solicitudes iniciales de beneficios por cesantía, cayeron por segunda semana consecutiva en 6.000 plazas a un total desestacionalizado de 472.000 en la semana terminada el 28 de agosto.

Analistas consultados por Reuters esperaban un incremento en los pedidos de ayuda a 475.000.

Las acciones en Wall Street subieron tras los datos. La confianza en el mercado también se vio favorecida después de conocerse que los almacenes minoristas registraron mejores ventas de las esperadas durante agosto.

Los precios de los bonos del Tesoro cayeron, mientras que el dólar revirtió sus pérdidas frente al yen.

Las ventas de casas han caído con fuerza después del final de un popular crédito fiscal para los compradores de vivienda en abril y el sorpresivo incremento en julio abre la esperanza de que el declive está cerca de tocar fondo.

SOLICITUDES SIGUEN SIENDO ELEVADAS

Las cifras sobre los subsidios por desempleo de la semana pasada no entran en el sondeo del Gobierno para el informe del viernes. Sin embargo, las solicitudes de seguro por cesantía se mantuvieron elevadas en agosto, sugiriendo una nueva contracción en las nóminas laborales.

La mediana de las proyecciones de los economistas consultados por Reuters apunta a una contracción de las nóminas de 100.000 empleos en agosto, tras una pérdida de 131.000 puestos en julio.

"Aún estamos en un nivel incómodamente alto (...), pero que nos estemos moviendo hacia la marca de 400.000 (solicitudes) en vez de hacia las 500.000 es un indicio de al menos cierta creación de empleos", dijo Mark Luschini, estratega de Janney Montgomery Scott en Filadelfia.

La debilidad del mercado laboral amenaza con descarrilar la recuperación de la economía estadounidense desde la peor recesión desde la Gran Depresión.

El crecimiento está perdiendo fuerza a medida que los efectos de un paquete de estímulo fiscal por US$814.000 millones y el reabastecimiento de inventarios de parte de las empresas pierden fuerza.

La Fed ha reconocido la desaceleración en el ritmo del repunte, pero las minutas del último encuentro de política monetaria del banco, mostraron que el panorama económico tendría que tener un deterioro considerable para que la entidad tomara nuevas medidas.

El creciente malestar entre los estadounidenses sobre la salud de la economía está afectando la popularidad del presidente Barack Obama y disminuye las posibilidades de que los demócratas puedan mantener el control del Congreso en las elecciones de noviembre.

La economía creció a una tasa anualizada del 1,6% en el segundo trimestre, perdiendo impulso desde el ritmo del 3,7% del período entre enero y marzo.

La floja recuperación económica quedó manifiesta también por un segundo informe del departamento de trabajo, que mostró una contracción anual en la productividad a una tasa del 1,8%, en lugar del incremento del 0,9% reportado preliminarmente.

Los economistas consultados por Reuters esperaban que la productividad empresarial marcara una baja del 1,9% anual en el segundo trimestre, tras haber aumentado un 3,9% en el primero.

Los costos laborales por unidad de producción, que reflejan eventuales presiones inflacionarias en una economía, subieron a una tasa del 1,1%, en vez del ritmo del 0,2% estimado inicialmente.

Se trata del incremento más fuerte desde el cuarto trimestre del 2008. En el primer trimestre, los costos laborales habían caído un 4,6%.

Un dato separado de este jueves, mostró que los nuevos pedidos recibidos por las fábricas estadounidenses crecieron un 0,1% en julio, a US$409.500 millones, tras caer un 0,6% en junio.