Las ventas del comercio minorista brasileño, uno de los motores económicos del país, disminuyeron 1,9% en marzo pasado en comparación con febrero, informó el gobierno.

El estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reportó que las ventas del segmento bajaron 4% en marzo anterior con relación al mismo mes de 2016, lo que supuso la 24 tasa negativa seguida en la comparación anual.

En los primeros tres meses del año, el comercio minorista brasileño acumuló una disminución del 3%, mientras que en los últimos 12 meses hasta marzo, el descenso fue del 5,3%.

El IBGE atribuyó esta disminución a la alta tasa de desempleo, que llega al 13,7%, la mayor desde 2012, y con ello la disminución en el ingreso de los brasileños.

El descenso de marzo estuvo liderado por distintos rubros que en conjunto bajaron 0,5%, entre ellos artículos farmacéuticos, médicos y ortopédicos; perfumería y cosméticos; equipamientos y material para oficina, informática y comunicación.

A su vez, los rubros de textiles, vestimenta y calzado disminuyeron 1% en el país sudamericano.

En contra parte, las ventas de muebles y electrodomésticos tuvieron un resultado positivo al avanzar 6,1%, mientras que los libros, diarios, revistas y papelerías lo hicieron en 5,6%.

La comercialización de combustibles y lubrificantes registró un aumento de 1,1%, mientras que otros artículos de uso personal y doméstico lo hicieron en 0,9%.

En 2016, las ventas del sector minorista cayeron 6,2% en Brasil, lo que significó el peor resultado desde 2001, cuando empezó a medirse el indicador.

La caída en las ventas minoristas muestra la recesión económica de Brasil, cuya economía se contrajo 3,8% en 2015, el peor resultado en 25 años, y 3,6% en 2016.

La economía brasileña encadenó con ello dos años seguidos en negativo por primera vez desde 1931, lo que ha supuesto un aumento del desempleo y un encarecimiento del crédito, que han hecho caer el consumo.