México DF. La violencia del narcotráfico en México comenzó a extender su sombra sobre el panorama de los inversores, ante una escalada de muertes que crece a medida que la economía local pierde fuerza arrastrada por Estados Unidos.

"Veo este problema del crimen y la inseguridad como un gran impuesto a las actividades de consumo y de inversión de los agentes económicos en México", dijo Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina de Credit Suisse.

En los últimos dos meses, el peso y la deuda soberana han mostrado un desempeño menor a sus pares regionales, golpeados sobre todo por la inminente desaceleración de la economía de Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones mexicanas.

Mientras la luz de la recuperación se va extinguiendo, la sombra de la violencia se hace más notoria, oscureciendo aún más un escenario ya desfavorable y amenazando con convertirse en un factor central para las decisiones de inversión.

En menos de una semana, México fue sacudido por el hallazgo de 72 emigrantes ilegales ejecutados por sicarios en un rancho del estado fronterizo de Tamaulipas, el estallido de dos coches bombas y el asesinato del alcalde de un pueblo de esa región.

"Veo este problema del crimen y la inseguridad como un gran impuesto a las actividades de consumo y de inversión de los agentes económicos en México", dijo Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina de Credit Suisse.

"En el 2010, este tema debe de verse como uno de los principales factores que están impidiendo que la economía mexicana crezca a una tasa más rápida", agregó.

Después de la contracción económica del 6,5% en 2009, el gobierno espera que el Producto Interno Bruto (PIB) se expanda un 4,1%, pero datos recientes del sector industrial muestran que la recuperación está perdiendo impulso.

Indicadores de deterioro. Aunque analistas coinciden en que es muy complicado cuantificar el efecto real de la violencia en las inversiones -que han sido golpeadas fundamentalmente por el freno económico de Estados Unidos-, activos sensibles como la moneda y las tasas de interés de largo plazo estarían dando algunas pistas.

Desde el reporte de la masacre de los emigrantes el miércoles hasta el cierre oficial de este lunes, el peso mexicano se debilitó en 1,5% a su peor nivel en ocho semanas. En el mercado de deuda, la tasa del bono referencial de 10 años subió casi 30 puntos base, reflejando una salida de capitales.

"Se espera que la violencia relacionada con las drogas continúe intensificándose y prevemos que permanezca como un importante viento en contra del peso mexicano y del diferencial de deuda", dijo RBC Capital Markets en un reporte.

Incluso el costo de asegurar la deuda mexicana se ubicó el lunes por encima del nivel en países con menor calificación crediticia como Perú o Panamá, según intermediarios.

Preocupación crece. En un rotundo logro dentro de la lucha del gobierno de Felipe Calderón contra los cárteles de la droga, las autoridades lograron capturar el lunes a Edgar "La Barbie" Valdez, uno de los capos más violentos del narcotráfico mexicano.

Pero con la cuenta de muertes superando las 28.000 desde que Calderón asumió el poder en diciembre de 2006, la llamada guerra contra el narcotráfico promete seguir siendo cruenta.

"Es un tema recurrente de discusiones con inversionistas, es algo que preocupa a la gente, pero también se respeta muchísimo la actitud del gobierno que está lidiando con un problema que es extremadamente difícil", dijo Alberto Ramos, economista del banco Goldman Sachs.

El consulado de Estados Unidos en Monterrey ordenó la semana pasada a su personal sacar a sus hijos de la ciudad norteña, después de un tiroteo entre efectivos de seguridad privada y presuntos sicarios en las afueras de un colegio donde muchos de los familiares de diplomáticos estudian.

El golpe de la violencia a Monterrey, una de las ciudades más ricas e industrializadas de México, sería una prueba más del deterioro de las condiciones para hacer negocios en el país frente a otras economías de la región.

"México en términos económicos está batallando, no tiene una vibrante economía interna, tiene un difícil frente externo comparado con otros lugares en Latinoamérica, entonces, esto (la violencia) se suma al malestar", comentó Flavia Cattan-Naslausky, analista de divisas de RBS en Stanford, Connecticut.

Aunque no se puede determinar un curso claro de cómo se desarrollarán los acontecimientos, la mayoría de los expertos cree que la situación no alcanzaría las dimensiones vistas en otros países como Colombia, cuando a fines de la década de 1980 eran comunes los ataques de narcoterrorismo del capo Pablo Escobar.

"Por ahora estamos muy lejanos de un cuadro tipo Colombia donde ese tipo de actividad tuvo un impacto en inversiones y en la actividad económica bastante importante. Me parece que aquí el Gobierno sigue en control de la situación", concluyó Ramos, de Goldman Sachs.