Nueva York. La Bolsa de Nueva York, en sus mayores niveles del año, deberá enfrentar la semana entrante una actualidad económica mucho más cargada que la que termina, en la que en particular tendrá lugar la última reunión del año de la Reserva Federal.

En la semana que culmina, el índice de los 30 valores más importantes de Wall Street, el Dow Jones, aumentó 0,25%, para situarse en 11.410,32 el viernes, a 30 puntos de su máximo del año al cierre, a comienzos de noviembre.

El Nasdaq, con predominio tecnológico, aumentó 1,78% en la semana, a 2.637,54 unidades, y el índice ampliado Standard & Poor's 500 subió 1,28%, a 1.240,40 puntos.

Estos últimos dos índices lograron sus mayores niveles en el año, el primero en el mayor nivel desde fines de diciembre de 2007, y el segundo desde setiembre de 2008.

Ante la ausencia de indicadores económicos de importancia en la semana, las sesiones fueron sistemáticamente dubitativas.

"A fin de año, sabemos que los inversores buscan tener las cuentas estabilizadas y buscan no exponerse demasiado", explicó Evariste Lefeuvre, economista de Natixis en Nueva York. Por tanto, "la tendencia alcista está lejos de romprese", agregó.

"Hay que observar los factores técnicos, hay que observar las valorizaciones, hay que ver que los bancos centrales sigan proporcionando liquidez (...) También tenemos la sensación de que el mercado comienza a habituarse a las crisis europeas", dijo.

La semana comenzó marcada por el anuncio del presidente estadounidense Barack Obama, que logró un acuerdo con los republicanos para prolongar todas la exoneraciones fiscales de la era Bush. A cambio, sus adversarios aceptaron una prolongación por 13 meses de los subsidios por desempleo ampliados.

La noticia fue recibida con alivio en Wall Street, donde la mayoría de los analistas pensaba que ello apoyará el crecimiento. Pero la reticencia de los demócratas llevó prudencia a los inversores previo a la validación del texto por el Congreso.

El principal efecto de la noticia fue una caída del mercado obligatorio, con un "alza violenta" de las tasas, a la que la bolsa "reaccionó bien", según Evariste Lefeuvre.

Considerado como algo positivo para el crecimiento, ese compromiso en efecto desvió a los inversiones de colocaciones más seguras. Asimismo, hizo temer por un nuevo profundización del déficit público, lo que obliga al gobierno a proponer mejores rendimientos para colocar deuda.

"Tras una semana poco cargada de indicadores, la semana próxima estará marcada por varios eventos importantes, comenzando por una reuniòn de la Fed", dijeron analistas del Deutsche Bank.

La Fed, que anunció a comienzos de noviembre que inyectaría US$600.000 millones en la economía, reúne a su comité de política monetaria el martes y miércoles, aunque no se espera ninguna gran decisión.

"El tono va a seguir siendo optimista y cualquier repliegue del mercado será modesto", predijo Michael James, de Wedbush Morgan Securities.

En América Latina, las bolsas cierran la semana con algunas bajas, como Sao Paulo que terminó con una pérdida de 2,04%, y Buenos Aires, con -0,92%; mientras que México termina la semana con +0,78%.