Este jueves finalizó el Foro Económico Mundial (WEF) sobre América Latina que se realiza en São Paulo, Brasil. “El país anfitrión,  es la novena economía más grande del mundo, con un gran mercado interno y un papel crucial en el desarrollo sostenible. Se espera que las reformas recientes impulsen la eficacia económica y la estabilidad a largo plazo. Sao Pablo, la mega ciudad anfitriona, es un importante centro financiero, y de emprendimiento e innovación” dice el WEF.

En esta semana  más de 750 líderes mundiales y regionales de gobiernos, empresas y organizaciones sociales se reunieron para hablar de liderazgo, tecnología e innovación, economía y buena gobernanza.

Los temas están enfocados en  tres ejes temáticos que, a corto plazo, pueden considerarse muy ambiciosos para las posibilidades de Latinoamérica.

El primero tiene que ver con el liderazgo responsable y una gobernanza ágil; el segundo, se trata de cóo asegurar el progreso económico para todos: “examinar cómo las reformas estructurales y la inversión, junto con las mejoras industriales, la diversificación y el desarrollo del capital humano, pueden garantizar una mayor productividad”;  y  el tercero, aprovechar el potencial de la cuarta revolución industrial: “explorar cómo la región puede desarrollar la tecnología y la innovación para su propio beneficio. Esto incluye comprender el impacto de las tecnologías como cadena de bloques, Internet de las cosas (IoT), aprendizaje automático y robótica” dice el WEF.

Por otro lado, se reveló un informe sobre el uso de nuevas energías. Según el informe, América Latina no está preparada para la transición energética.

Con respecto  la revolución industrial se concluyó que falta mucha capacitación en la región para asumir este reto. Según un estudio presentado en una de las reuniones del WEF, cuatro de cada 10 empresas tienen problemas para contratar empleados, pese a la alta oferta de mano de obra. "América Latina tiene el mayor déficit de calificación laboral en el mundo" dice Ángel Melguizo, cabeza de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para América Latina.

La calificación en la región es muy baja: en Argentina el 59% de las empresas tiene dificultades para contratar empleados aptos, mientras que en Colombia y Perú el porcentaje baja al 50% y  al 49% respectivamente.  Por eso, para Melguizo, los gobiernos y las empresas tiene la responsabilidad de solucionar este déficit: deben ofrecer currículos educativos que cubran el vacío que existe en cuanto a capacitación en tecnología.

En el Foro también se dio el lanzamiento de una plataforma digital llamada “Tecnología para la integridad”, con la que se busca aprovechar las nuevas tecnologías para combatir la corrupción en los países de la región. Según el periódico Español El Diario, esta es una iniciativa de la Asociación Contra la Corrupción (PACI). La plataforma ofrecerá un banco de datos con infomación de entidades públicas y privadas sobre tecnologías que pueden ayudar a combatir la corrupción. También permitirá que los sectores privado y público compartan iniciativas de impacto, prácticas exitosas y soluciones para garantizar integridad en sus procesos.

Por otro lado, se reveló un informe sobre el uso de nuevas energías. Según el informe, América Latina no está preparada para la transición energética. El análisis toma 114 países, algunos latinoamericanos, y examina el desempeño de los sistemas energéticos de los países bajo tres ejes: acceso y seguridad energética; sostenibilidad ambiental del sistema;  potencial de crecimiento y desarrollo económico inclusivo. También revisa cómo se facilitan las condiciones para una transición hacia un sistema de bajas emisiones de CO2. En la región quienes obtuvieron mejor desempeño fueron Uruguay, que ocupa el puesto 13, Costa Rica e el 20, Chile en el 24  y México 28