México es uno de los países donde ha resultado más costoso para las empresas globales la incidencia del crimen y la violencia, de acuerdo con una encuesta del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

Entre 144 países, México es visto como el décimo destino más costoso para los negocios que deben enfrentar el ambiente del crimen organizado, debajo de El Salvador, Egipto, Yemen, Honduras, Trinidad y Tobago, Guatemala, Jamaica y Venezuela.

El WEF pone una lupa mayor y cuestiona a los inversionistas en qué medida la delincuencia, definida como la orientada por chantaje y extorsión, impone costos a las empresas y negocios.

Ahí tienen que calificar con uno, si es que en gran medida les genera costos, o siete, si no genera costos.

La calificación ponderada para México en este rubro específico es de 2.7 puntos, la segunda más baja dentro de los países evaluados, sólo por arriba de la de Guatemala, de 2.5. Con ello, es el segundo país del mundo donde se paga el mayor costo por chantaje y extorsión.

De acuerdo con el Índice Global de Paz, realizado por el Institute for Economics and Peace en el 2013, el nivel de violencia en México tuvo un impacto económico de US$173.000 millones, equivalente a 9.4% del PIB y a US$1.430 per cápita.

De acuerdo con Martín Castellanos, economista senior para América Latina del Instituto Internacional de Finanzas, el tema de violencia sí es un factor de riesgo que está permanente en el radar de los inversionistas.

Desde Washington, reconoce que siguen siendo las fortalezas macroeconómicas y el manejo de las finanzas públicas los factores que garantizan aún el atractivo a invertir en México. Sin embargo, dice que es un tema latente en el radar de riesgos de los inversionistas.

Sobre el particular, Gabriel Casillas, director de Análisis Económico en Banorte, advierte que la encuesta del WEF es de opinión, es decir, de percepción.

No obstante, también ha consignado que la encuesta es política, de ahí la relevancia que él encuentra a estos ejercicios del WEF para el desarrollo de políticas públicas.

Recientemente durante su visita a Washington, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, respondió a periodistas, al referirse a la seguridad de las empresas para invertir en México, que “es obligación del gobierno mexicano dar garantías de seguridad a toda la actividad económica”.

Recordó que “uno de los objetivos fundamentales al integrarse la gendarmería dentro de la Policía Federal es precisamente su despliegue en zonas de prioridad económica”.

Dijo que el gobierno federal reconoce la dificultad, la importancia y la gravedad del problema de la inseguridad y “que el gobierno mexicano está actuando en consecuencia”.

De acuerdo con el Índice Global de Paz, realizado por el Institute for Economics and Peace en el 2013, el nivel de violencia en México tuvo un impacto económico de US$173.000 millones, equivalente a 9.4% del PIB y a US$1.430 per cápita.

En términos comparativos, el costo de la violencia en México es más del doble de la deuda externa neta del gobierno federal, que a agosto de este año sumaba US$76.258,8 millones, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda.