El bullicio de las herramientas de construcción, con las que decenas de obreros con sus trajes reflectivos apuntalan las bases de lo que será un almacén de cigarrillos, es ahora una constante diaria en el puerto de Mariel, lugar en que el gobierno cubano impulsa su proyecto económico más ambicioso.

El paradisiaco y casi virgen paisaje verde que se confunde con el mar Caribe ha dado paso a rutas asfaltadas para camiones que entran y salen cargados con materiales para la construcción y contenedores con mercancías de los primeros negocios que ya se realizan, los cuales avizoran un futuro prometedor para la mayor de las Antillas.

De paraje anónimo para la mayoría, el puerto se convirtió en uno de los enclaves más promisorios de la región luego de la creación, el 1 de noviembre de 2013, de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) a tan solo 45 kilómetros de La Habana y de una extensión de 465,4 kilómetros cuadrados.

"Surgió con el objetivo de crear un espacio propicio, a través de políticas y regímenes especiales, para atraer la inversión extranjera y nacional que propicie la generación de bienes y servicios de valor agregado basados en el conocimiento y la innovación para, mediante el uso de tecnologías limpias, contribuir al desarrollo económico de Cuba", precisó Oscar Pérez.

En entrevista exclusiva con Xinhua, el director de Evaluación de Negocios de la ZEDM explicó también que ese puerto ofrece características únicas que lo diferencian de las zonas francas establecidas en otros países latinoamericanos, como el hecho que no exista una frontera aduanera con el resto del territorio cubano.

A su juicio, eso facilita una estrecha relación entre los inversionistas, las compañías locales y el mercado externo.

Pérez resaltó que el gobierno cubano aprobó recientemente un conjunto de legislaciones que ofrecen garantías, establecen regímenes especiales tributarios y otras facilidades arancelarias e incentivos para el empresariado nacional e internacional.

Además hizo una inversión que superó los 1.000 millones de dólares para dotar a la ZEDM de la infraestructura básica, conexión multimodal por aire, mar y tierra, comunicaciones, suministro eléctrico, abastecimiento de agua y otros servicios que ya se encuentran a disposición de los usuarios.

La ZEDM fue inaugurada el 27 de enero de 2014 y actualmente es administrada por PSA Internacional de Singapur, el primer operador portuario del mundo.

En otro momento de la entrevista, el funcionario precisó que la ejecución de estas obras correspondió al segundo periodo de expansión de la ZEDM, iniciado hace poco más de dos años.

La primera etapa (2011-2014) incluyó la culminación de la fase inicial de la Terminal de Contenedores de Mariel (TCM), la carretera de acceso que enlaza a la zona con La Habana, el inicio del dragado de la bahía, el enlace ferroviario con la capital y la culminación de la fase inicial de la Terminal de Contenedores de Mariel (TCM).

Esta última disfruta de una posición geográfica privilegiada, en el cruce de los ejes del tráfico marítimo internacional de mercancías, que favorece su desarrollo como puerto de trasbordo e importante centro logístico hacia destinos de Centro y Sur América, el Caribe y los Estados Unidos.

Además su puerto, con una longitud de atraque de 702 metros (serán ampliados a 2.400) y calado máximo actual de 14,3 metros (en un futuro será de 17,9), está diseñado y equipado para recibir buques portacontenedores de hasta 366 metros de eslora, llegados a la región tras la ampliación del Canal de Panamá.

El equipamiento portuario, fabricado por la empresa Shanghai Zhenhua Heavy Industry Co., Ltd. (ZPMC), así como la tecnología Huawei utilizada en la Terminal de Contenedores del Mariel, ambas consideradas entre las más modernas y eficientes de su sector, han sido los grandes aportes de China a la zona.

Para muchas empresas, la decisión de establecerse en la ZEDM obedeció a factores tanto geográficos como a la posibilidad de acelerar los trámites legales para aprovechar las ventajas competitivas existentes en la actualidad, ante el escenario de expansión que vive hoy en día la economía caribeña gracias a las reformas implementadas por el presidente Raúl Castro.

La ZEDM cuenta con un sistema de ventanilla única que gestiona los permisos, licencias y autorizaciones que requieren los inversionistas desde la etapa previa a sus operaciones y durante toda la fase de autorización, lo cual ha tenido favorables resultados pues hasta el momento se han cumplido sin excepción los términos establecidos por la ley cubana para la evaluación y aceptación de los proyectos (entre 30 y 60 días).

Tras un minucioso estudio del mercado cubano y las proyecciones futuras que brinda la zona especial, la compañía surcoreana ArCo 33, especializada en la producción y comercialización de dispositivos médicos, fue una de las que decidió recientemente establecerse en el Mariel.

"Cuba importa 100 millones de jeringuillas desechables al año, nosotros vamos a cubrir esa demanda al instalar la fábrica en la ZEDM y tenemos previsto en un futuro exportar nuestros productos a países del Caribe, Centroamérica y América del Sur", explicó a Xinhua, Lee Ki-Se, presidente de ArCo 33.

Algunos de los que las empresas presentes en la ZEDM han aprovechado son la inmejorable posición geográfica de Cuba para el comercio, las aguas profundas del puerto y los 17 acuerdos arancelarios suscritos entre Cuba y otras naciones de la región.

Estos últimos ofrecen ventajas al reducir costos en la adquisición de materias primas y hacen más competitivas las exportaciones a esos destinos.

Asimismo, el gobierno cubano permitió, tras la promulgación en 2014 de una ley de inversión extranjera, que todas las compañías disfrutaran de un tratamiento preferencial dentro de la zona.

Algunos de estos incentivos incluyen 10 años de exención para el pago de los impuestos sobre las utilidades a partir de que la empresa inicia sus operaciones, así como sobre ventas y servicios durante el primer año y por la utilización de fuerza de trabajo.

También quedaron eliminados los aranceles por importaciones de bienes y equipos con destino al proceso inversionista y la contribución al desarrollo local.

La nueva ley de inversión extranjera establece un conjunto de garantías, como la posibilidad de repatriar los dividendos obtenidos, un régimen de operación financiera que permite a los inversionistas disponer permanentemente de sus recursos y otras relacionadas con la protección de reclamación de terceros.

Otro elemento a tomar en consideración en Mariel es la mano de obra "muy calificada, tanto técnica como profesional", que tiene la nación caribeña, resaltó Mauro Hueb, directivo de la Compañía de Obras e Infraestructura perteneciente al grupo brasileño Oderbretch.

"Creemos que Cuba ofrece un potencial de crecimiento muy grande a través de la participación en la ZEDM por múltiples motivos que nos permitirán tener éxito en un futuro cercano", aseveró.

No obstante las ventajas enunciadas, algunos de los entrevistados por Xinhua mencionaron que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la isla desde 1961, sigue siendo un impedimento para que compañías foráneas decidan apostar por Cuba, debido al temor que despierta la adopción de medidas que afecten sus intereses.

Pese a este factor limitante, la isla mantiene su rumbo y cuenta con la ZEDM para enfocar sus esfuerzos hacia la diversificación y captación de mercados que estimulen la frágil economía local y eviten la dependencia de un solo país, opción que se convirtió en décadas pasadas en un lastre aún por superar.

De acuerdo con datos oficiales, en los últimos dos años, las autoridades cubanas aprobaron alrededor de 90 nuevos proyectos de inversión extranjera directa por un valor superior a los 1.300 millones de dólares.

Por su parte, Rodrigo Malmierca, titular del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla, anunció en la pasada Feria Internacional de La Habana (en noviembre de 2016) que la cartera de oportunidades de negocios para este año contiene 395 proyectos, cuyo monto sobrepasa los 9.500 millones de dólares.

Mientras se trabaja para alcanzar esta meta, el paisaje del Mariel sigue transformándose ante la mirada atenta de muchos, se revalorizan las parcelas y los antiguos terrenos baldíos toman forma de industrias, carreteras, vías férreas, almacenes, edificios, un moderno puerto y una terminal de contenedores.

Día a día el lugar adquiere nuevos matices que representan en gran medida el futuro de una nación decidida a apostar ineludiblemente por la inversión extranjera como puntal para su desarrollo económico en beneficio de sus ciudadanos.