París. Las mayores economías mundiales se comprometieron este sábado ayudar a Egipto y a Túnez a reformar sus economías, pero Arabia Saudita y China evitaron que Grupo de los 20 saludara las insurrecciones democráticas en los dos países.

"Estamos listos para apoyar a Egipto y a Túnez, con respuestas a su debido tiempo, bien coordinadas con las instituciones internacionales y los bancos de desarrollo regional, para acompañar las reformas diseñadas para el beneficio de toda la población y para la estabilización de sus economías", dijeron los jefes financieros del G-20 en un comunicado tras la reunión de dos días en París.

Francia, actualmente en la presidencia del G-20, había instado a las naciones desarrolladas y emergentes a dar la bienvenida a los cambios en los estados árabes del norte de Africa y a ofrecer recursos para ayudar a sus gobiernos interinos a realizar una transición ordenada a la democracia.

Pero los delegados dijeron que el lenguaje del borrador del comunicado fue considerablemente suavizado para quitar cualquier referencia a los levantamientos populares o a la democracia, pero que se dejó el ofrecimiento de ayuda.

El jefe del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, dijo que el prestamista global estaba listo para auxiliar a Egipto y a Túnez si se le solicita, pero que hasta ahora no había recibido petición alguna.

La disputa diplomática se produjo cuando autoridades en Libia, Bahréin y Yemen usan fuerzas excesivas para intentar disolver protestas contra sus gobiernos, inspiradas por los levantamientos populares que expulsaron a los gobiernos autoritarios de Túnez y Egipto.

Arabia Saudí, una monarquía absoluta con un Parlamento no elegido popularmente, se opuso fuertemente a cualquier aprobación de los movimientos que derrocaron al presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y al presidente egipcio Hosni Mubarak, dijeron delegados.

"Este tipo de negociaciones pone a gente como los saudíes bastante nerviosos", dijo un delegado occidental. "Se comprende que los chinos también lo estén considerando".

"Esta es la naturaleza del G-20, donde tenemos democracias pero también gobiernos menos democráticos", agregó.

La mayoría de los líderes occidentales han acogido la ola popular que sacude al Norte de Africa y a Medio Oriente, pero los analistas están nerviosos por los efectos de los desórdenes civiles, del trastorno económico y del aumento de la inmigración al resto del mundo.