Toronto. Los líderes mundiales presentes en la cumbre del G-20 abandonaron sus planes de reconocer la decisión de Pekín de implementar una mayor flexibilidad cambiaria, resaltando la sensibilidad de China sobre este asunto.

Los negociadores esperaban que la declaración podría incluir alguna referencia a la bienvenida al anuncio de la semana pasada, de que Pekín ponía fin a una atadura de facto que pegó el yuan al dólar durante casi dos años.

"La mayoría de los miembros del G-20 recibió con agrado los planes del Gobierno de China de introducir una banda de flotación para el yuan", dijo Andrei Bokarev, funcionario del Ministerio de Finanzas ruso.

Pero una frase que hacía mención al tema fue borrada del comunicado final "a pedido de la delegación china", dijo el funcionario.

Dos funcionarios con conocimiento del comunicado contactados el domingo por Reuters dijeron que la referencia, que había sido presentada el sábado, fue borrada menos de 24 horas después.

"China no quiso ser mencionada explícitamente, incluso por un buen caso", dijo uno de los funcionarios.

Papel clave. El presidente chino, Hu Jintao, no hizo mención a la política cambiaria en un discurso el domingo ante los líderes del G-20.

En cambio, dijo que China reconoció que tenía un papel crítico que desempeñar en ayudar al reequilibrio de la economía global, pero que los cambios necesarios no ocurrirán de la noche a la mañana.

Funcionarios chinos habían dicho en vísperas de la cumbre que el debate acerca del yuan, que Europa y Washington creen que está subvaluado artificialmente y distorsiona el comercio, no tenía lugar en foros internacionales.

Por eso sorprendió cuando un borrador del comunicado del G-20 que Reuters obtuvo el sábado contenía la línea "Damos la bienvenida a las acciones tomadas, los esfuerzos de China de impulsar la demanda doméstica, y reformar más el régimen cambiario del renminbi y ampliar la flexibilidad cambiaria".

Pese a no consignar una referencia explícita a China, los líderes aceptaron en cambio una implícita. "Las economías superavitarias emprenderán reformas para reducir su dependencia a la demanda externa y se focalizarán más en fuentes domésticas de crecimiento", señaló el comunicado final.

Y agrega que "una mayor flexibilidad cambiaria en algunos mercados emergentes", era crucial para promover un crecimiento económico global más sustentable y equilibrado.

Incluso aunque el yuan estaba ausente en el comunicado final, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, declaró que el compromiso de hacer más flexibles a las monedas y la promesa china de la semana pasada de hacer eso representaban una poderosa combinación.

"Tengo confianza en que los chinos cumplirán con ese compromiso. Y como todos sabemos, cuando se adoptan compromisos como esos en el escenario mundial debes hacerte responsable de ellos", declaró Harper.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que él creía que China era seria en su promesa de una mayor flexibilidad cambiaria.

El mandatario chino, que estuvo entre los líderes mundiales del G-20 que se reunieron en Toronto, dijo que China tiene un papel crucial en volver a poner un equilibrio en la economía global, pero pidió paciencia. "Será un proceso largo y complejo alcanzar un crecimiento firme, sustentable y equilibrado de la economía mundial. No puede suceder de la noche a la mañana", agregó.