Santiago. El gobierno chileno deberá enviar al Congreso antes del 30 de septiembre el presupuesto fiscal del próximo año, el que según funcionarios será austero y con un limitado aumento del gasto.

En los últimos años, el gasto fiscal ha crecido anualmente a tasas de dos dígitos, pero para el presupuesto de 2010, se espera que el gasto sólo crezca cerca de un 5%.

El presupuesto para 2011 "va a ser un proyecto austero, pero al mismo tiempo con prioridades muy claras: mejorar la calidad de la salud y la educación, crear trabajos, derrotar la pobreza y combatir el crimen", dijo el presidente Sebastián Piñera en un discurso este domingo.

El país espera registrar un déficit fiscal este y los próximos años, esperando retornar a un presupuesto equilibrado a mediados de esta década.

El gobierno usa una política de superávit estructural para diseñar su presupuesto fiscal. La regla utiliza los precios del cobre a largo plazo y proyecciones de crecimiento, lo que ha contribuido a la estabilidad fiscal de Chile.

Sin embargo, esta regla se está modificando y una comisión de expertos, incluido el ex presidente del banco central nacional Vittorio Corbo, está preparando recomendaciones para mejorar la regla del superávit estructural.

De acuerdo al subsecretario de Hacienda, Rodrigo Álvarez, un presupuesto equilibrado es uno de los principales objetivos de la economía chilena y para fortalecerlo se está mejorando la regla y haciéndola más transparente, poniendo como uno de los objetivos volver al presupuesto balanceado en 2014.

Álvarez enfatizó que los esfuerzos del gobierno para equilibrar el presupuesto deben superar los altos gastos que exige la reconstrucción del país tras el terremoto de febrero, que generó daños por más de US$8.000 millones.