Washington. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, presionará a China para que acelere el ritmo de la reforma cambiaria y cultive un ambiente comercial más positivo para las empresas estadounidenses cuando se reúna con su contraparte china, Wang Qishan, más tarde el martes.

Estados Unidos no espera grandes avances económicos luego de la visita de Estado del presidente chino, Hu Jintao, a Washington. Más bien, los funcionarios esperan que el fortalecimiento de los vínculos con el mayor país en desarrollo del mundo y la discusión de los temas más preocupantes ayuden a reajustar la relación comercial y económica en un mayor plazo.

Tras calificarla como una relación "que tiene enormes beneficios económicos para los estadounidenses", Geithner señaló que funcionarios del país van a "hablar de manera muy abierta y cálida respecto de nuestras preocupaciones y objetivos en el mercado chino".

El principal de estos temores es la subvaluación del yuan. Geithner dijo la semana pasada que si bien la reforma monetaria china ha observado desde junio una tasa de apreciación anualizada del yuan de cerca del 6% al 7%, el ritmo debería ser mucho más cercano al 10% anual observado anteriormente en la década.

Geithner espera que se produzca la reforma, especialmente debido a que China enfrenta fuertes presiones inflacionarias. "No hay duda de que va a suceder. La única incógnita es si ocurrirá más a través de la inflación o a través del propio tipo de cambio". El Tesoro de Estados Unidos proyecta que la inflación china equivalga al doble o triple de la de Estados Unidos en los próximos años.

Geithner abordará además las inquietudes estadounidenses respecto del acceso a los lucrativos mercados chinos, tanto para aprovechar la creciente demanda del país asiático como los menores costos de producción. Estados Unidos espera que China se transforme es su mayor socio comercial en cerca de una década, y que las exportaciones se dupliquen en los próximos cuatro a cinco años. El año pasado, las exportaciones a China superaron los US$100.000 millones, si bien Estados Unidos registra su mayor déficit comercial neto con China.