Santiago.- El gobierno chileno dijo el miércoles que buscará reducir el déficit fiscal estructural al 1,8 por ciento del PIB en el 2018, en un intento por estabilizar la evolución de la deuda y enfrentar compromisos heredados de la administración anterior.

El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, informó que la meta se enmarca en un plan de austeridad y reasignaciones para acotar el aumento de los desembolsos previstos para este año tras recibir un deterioro fiscal mayor al esperado.

El mes pasado, el gobierno anunció un recorte de gastos en el sector público por US$4.600 millones para el período 2018-2021. En 2017, el déficit fiscal estructural fue del 2,0%.

“Hay un esfuerzo por mejorar la posición fiscal”, afirmó Larraín. “Indudablemente que esto no permite gastar todo lo que uno quiera, porque uno está comprometido a un camino en materia de balance estructural”.

“Nosotros esperamos que las condiciones fiscales mejoren, y mejoren en forma significativa, que eso se vea en términos de la deuda pública, y que esto culmine en una revisión favorable de la clasificación de riesgo país”, agregó el funcionario.

Larraín detalló que el gobierno del conservador Sebastián Piñera, que asumió en marzo, prevé reducir en cerca de 0,2% del PIB el déficit estructural anualmente al 2022, con lo que espera alcanzar un nivel del 1,0%.

Los anuncios del gobierno se conocen luego de que el viernes Piñera anunció sorpresivamente que no se rebajarían los impuestos a las grandes empresas, una de sus promesas de campaña, para poder contar con más recursos que permitan financiar reformas en un entorno de mayor estrechez fiscal.