Asunción. El gobierno paraguayo presentará la semana del 4 de octubre al Congreso de ese país un proyecto de ley para dar en concesión sus principales aeropuertos por unos US$100 millones, lo que consideró el inicio de un importante proceso de apertura del Estado al capital privado.

La iniciativa se enmarca en un plan para adjudicar también las principales rutas del país y la hidrovía Paraná-Paraguay por un total de US$630 millones antes de que finalice el mandato del presidente Fernando Lugo en 2013, en lo que sería la mayor reforma económica de su administración.

"Esto no es un proceso de privatización sino de concesión y la concesión en materia aeroportuaria, así como vial, ha sido exitosa en la región y en el mundo", dijo el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Efraín Alegre.

Si las concesiones prosperan, el ex obispo católico que se identifica con una izquierda moderada marcará la diferencia con sus antecesores del Partido Colorado, que fueron indiferentes a la iniciativa privada o lideraron procesos privatistas plagados de irregularidades que terminaron fracasando.

"Esto no es un proceso de privatización sino de concesión y la concesión en materia aeroportuaria, así como vial, ha sido exitosa en la región y en el mundo", dijo el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Efraín Alegre, en una entrevista con Reuters, buscando acentuar esa diferencia.

"Apuntamos a que esto sea el inicio de una importante apertura del sector público al privado para que podamos inyectar capital desde el sector privado que genere empleo, que genere oportunidades de desarrollo", agregó el funcionario.

La economía paraguaya crecería 9,0% en 2010, su mayor expansión en casi tres décadas, pero los analistas coinciden en que son necesarias más inversiones -uno de los puntos flacos del país- para apuntalar un crecimiento sostenido los próximos años.

Pobre infraestructura. Paraguay es además el país de menor infraestructura de los que integran la unión aduanera Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), con unos 30.000 kilómetros de red vial de los cuales menos de 5.000 están asfaltados, según datos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP).

En los últimos 14 años, la construcción de rutas asfaltadas tuvo un crecimiento promedio de 115 kilómetros por año y Alegre sostuvo que el Estado actualmente se endeuda para reparar los caminos existentes en lugar de construir nuevos.

El proyecto de las concesiones tiene el respaldo de la Corporación Financiera Internacional asociada al Banco Mundial y de la agencia de comercio y desarrollo de Estados Unidos (Ustda), pero deberá pasar una dura prueba en el Congreso de mayoría opositora, que no ha sido benevolente con otras iniciativas del oficialismo.

Alegre, quien pertenece al ala liberal de la coalición de Gobierno y tiene una larga trayectoria como legislador, aseguró que no habrá mayor resistencia por el respaldo del sector privado y adelantó que tanto la iniciativa para adjudicar las rutas como la de los aeropuertos serán aprobadas este año.

"Esto nos lleva a pensar en una licitación para el siguiente año, hacia fines del año próximo. Y seguramente después de eso habrá un tiempo de ejecución de obras que va a traspasar el mandato de este Gobierno", dijo.

Voy en avión. La pequeña terminal aeroportuaria de Luque en las afueras de Asunción, que hace pocos meses incorporó por primera vez un radar, ha llamado la atención de las autoridades aeronáuticas internacionales en el pasado por su pésimo estado.

Varias compañías aéreas dejaron de volar por considerar poco rentable la ruta y aunque actualmente el número de firmas es mucho mayor al de hace algunos años, no superan la decena. El flujo de pasajeros se estima en 600.000 por año.

El Gobierno prevé dar en concesión la construcción, operación, mantenimiento y explotación de los aeropuertos Silvio Pettirossi en Luque, Guaraní en Ciudad del Este y Mariscal Estigarribia, situado en la zona ganadera del Chaco, en el norte del país, por 30 años.

Los asesores del ministro mencionan con frecuencia como ejemplo el aeropuerto de Carrasco en Montevideo, cuya nueva terminal fue inaugurada hace un año, por considerarlo un proyecto exitoso y transparente.

Y Alegre sostuvo que ya existen interesados de todas partes del mundo, incluyendo la Corporación América, que administra el aeropuerto uruguayo y 33 aeropuertos en Argentina, y el grupo Iberia, con cuyos representantes se reunió el martes.

"Nosotros ofrecemos la garantía de un tratamiento transparente", dijo el ministro consultado sobre las dudas de muchos inversionistas a la hora de evaluar un país con graves escándalos de corrupción estatal en su historial.

"No estamos improvisando. Este es un desafío en el que no podemos fallar", aseveró.