A pesar de que el déficit fiscal disminuyó por segundo mes consecutivo, el nuevo gobierno de Uruguay asumirá con uno de los mayores deterioros fiscales desde 2003.

Según los datos divulgados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el déficit fiscal se ubicó en el año móvil a enero en el equivalente de 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB), representando un desequilibrio negativo de aproximadamente US$1.820 millones, de acuerdo a estimaciones de la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

De este modo, el rojo de las cuentas públicas creció 57,4% en relación al primer mes de 2014, cuando las cuentas públicas representaron un saldo negativo equivalente a 2,1% del PIB.

El MEF explicó en su comunicado que los ingresos del sector público cayeron 0,1% del PIB en relación a diciembre, explicado por una disminución de la recaudación de DGI, por menores pagos de las empresas públicas, mientras que los egresos se mantuvieron prácticamente sin cambios.

A su vez, los intereses de deuda pública representaron 2,9% de la actividad de la economía y se redujeron 0,1 del PIB en el período considerado.

A pesar de que este nivel de deterioro de las cuentas públicas se redujo por segundo mes consecutivo –en noviembre fue de -3,6% y en diciembre de -3,5%– todavía se encuentra en niveles similares a los de 2003 y deja un margen de maniobra limitado para cumplir con los objetivos que el gobierno electo establezca para el próximo quinquenio.

Esto genera un nuevo desafío para el nuevo gobierno, ya que en el período 2005-2010, el mayor nivel de déficit fiscal que tuvo el equipo económico de Danilo Astori fue de 2,3% en octubre de 2009. Esto se suma a un escenario donde se espera que la economía modere su ritmo de aumento dejando atrás los años de calentamiento económico y donde se prevé que a mediados de este año la Reserva Federal (FED) suba las tasas, generando mayor interés a desviar flujos de inversión extranjera hacia la principal economía del mundo.