Buenos Aires. Goldman Sachs espera que la economía argentina registre un significativo crecimiento este año, a una velocidad muy superior a lo estimado previamente, ante las expectativas de que el gobierno mantendrá el fuerte aumento del gasto público para mejorar sus posibilidades en las elecciones presidenciales de 2011.

El banco prevé que el producto interno bruto se expandirá 8% este año, por sobre su proyección anterior de crecimiento del 5,3%. Se estima que el crecimiento se desacelerará al 5,8% en 2011, también superior a la proyección anterior del 3,5%.

Una economía con exceso de estímulos en los próximos dos años podría pagar dividendos políticos para la presidenta Cristina Fernández y su esposo y ex presidente, Néstor Kirchner, indicó Goldman.

Eso a su vez aumenta las probabilidades de que la actual combinación de política heterodoxa y distorsionadora pueda seguir vigente más allá de 2011, indicó.

Goldman señala que espera que la inflación subyacente se acelere al 25% hacia fines de 2010, y que las cifras oficiales reconozcan quizás menos de la mitad de la variación real en el índice de precios al consumidor. Muchos economistas del sector privado cuestionan la validez de los datos oficiales, que según ellos son manipulados por el gobierno, quien a su vez rechaza las acusaciones.

La alta inflación y una perjudicial posición de cuenta corriente llevarían a las autoridades a permitir que el peso argentino se deprecie frente al dólar en los próximos 12 meses, indicó Goldman.

Va a ser difícil para Argentina financiar su gasto en los mercados local o internacionales durante los próximos dos años, dada la alta prima que exigen los inversionistas. Sin embargo, Goldman indicó que no prevé dificultades de financiamiento para los próximos dos años, ya que el gobierno puede recurrir a otras