Ciudad de México. ElEconomista.com.mx A juicio del presidente de Francia, François Hollande, México ya dejó de ser un país con economía emergente para convertirse en auténtica “potencia económica”. El mandatario francés le hizo el planteamiento a su par mexicano, Enrique Peña Nieto.

En visita al país, el mandatrio francés encabezó el inicio de una nueva etapa en la relación de ambas naciones, subrayando Hollande que “Francia y México son dos actores complementarios en las cadenas de valor mundiales”.

Con el objetivo de potenciar su comercio bilateral durante la visita del presidente francés se suscribieron más de cuarenta acuerdos entre ambos países.

El presidente europeo reconoció la salud de la economía mexicana, que es hoy la segunda de América Latina y la décima cuarta en el mundo, además de contar con un mercado de 120 millones de consumidores que lo convierten en un gran jugador a nivel mundial.
Hollande subrayó la necesidad de acelerar los lazos económicos bilaterales. “Francia es el noveno inversionista en México, a pesar de que es el primer amigo. Hay una diferencia que tenemos que subsanar", dijo en el cierre de un Foro Económico franco-mexicano.
El comercio entre ambos países ascendió el año pasado a unos US$5.300 millones, 14% más que en 2012.
Ante ello, los presidentes acordaron duplicar las cifras para el año 2017.

Dentro de ese objetivo ambos países suscribieron más de cuarenta acuerdos.

A ello se sumó el primer Consejo Estratégico franco-mexicano, compuesto por figuras del mundo económico, incluyendo las empresas francesas Danone y GDF Suez, así como las mexicanas Interjet, Televisa y el grupo de alimentos Lala. También lo integran personalidades de la cultura, como la actriz mexicana Salma Hayek.

Los dos presidentes discutieron también sobre la forma en la que se podría "lograr un crecimiento anual de dos dígitos en el sector de la aviación" franco- mexicana.

La relación bilateral resultó afectada durante los pasados gobiernos del francés Nicolas Sarkozy y el mexicano Felipe Calderón por el caso de Florence Cassez, quien pasó siete años en una cárcel de México sentenciada por secuestro.