Las revueltas que sacudieron este año Oriente Medio han costado a los países más afectados más de US$55.000 millones, según un nuevo informe, pero las alzas resultantes del precio del petróleo han reforzado a otros países productores.

Un análisis estadístico de datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizado por la consultora de riesgo político Geopolicity, indicó que los países que han visto los enfrentamientos más sangrientos - Libia y Siria - acusan el mayor golpe económico, seguidos de Egipto, Túnez, Bahréin y Yemen.

Entre todos, esos países han perdido US$20.600 millones de su Producto Interior Bruto (PIB) y han visto sus finanzas públicas mermadas en otros US$35.300 millones con el derrumbe de los ingresos y el alza de los costos.

Pero mientras los grandes productores de petróleo como Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait evitaban disturbios significativos - a menudo gracias a aumentar las entregas conforme subían los precios del petróleo - veían subir su PIB.

Los precios del petróleo se dispararon de unos US$90 el barril de Brent a principios de año a casi US$130 en mayo, antes de retroceder a los 113 actuales.

"Como resultado, el impacto general de la 'primavera árabe' en el mundo árabe ha sido variado pero positivo en términos agregados", indicó el informe, señalando que en total, el año hasta septiembre registró 38.900 millones de dólares más en la productividad de la región.

Libia parece haber sido el más afectado, con una detención total de toda la actividad económica en el país -incluyendo las exportaciones de petróleo- que costó hasta US$7.700 millones de su PIB, o más de un 28%.

Los costos totales del balance fiscal se estiman en unos US$6.500 millones, en torno al 29% del PIB.

En Egipto, nueve meses de inestabilidad devoraron 4,2% del Producto Interior Bruto, y el gasto público creció a US$5.500 millones mientras los ingresos públicos caían en US$75 millones.

¿Ayudas y no reformas? En Siria, donde las protestas han continuado todo el año frente a una sangrienta represión, el impacto es difícil de calcular pero las primeras indicaciones sugieren un costo total para la economía siria de unos US$6.000 millones, o el 4,5% el PIB.

El informe indicó que se espera que el número de yemeníes por debajo del umbral de la pobreza aumentara a más del 15% debido a la caída de la moneda y los prolongados disturbios.

El costo total para su economía se estima en torno al 6,3% del PIB, con un daño al balance fiscal de US$858 millones, el 44,9% del PIB.

Túnez, donde comenzaron las protestas a finales de 2010, perdió US$2.000 millones de su PIB, lo que supone aproximadamente el 5,2%, con un impacto negativo en casi todos los sectores de la economía incluyendo turismo, minería, fosfatos, y pesca.

El Gobierno tunecino aumentó el gasto en unos US$746 millones, colocando su balance fiscal a menos US$489 millones.

Las recién instauradas ayudas e inversiones públicas de Arabia Saudí, que el informe sitúa en unos US$30.000 millones, podrían ser la estrategia de los gobernantes del reino para evitar una auténtica reforma.

Pero las subidas de precio del petróleo y un aumento de la producción ayudaron a impulsar el PIB en más de US$5.000 millones y subieron los ingresos públicos en US$60.900 millones.

En Bahréin, el petróleo suavizó el golpe de las semanas de protestas, con una caída relativamente baja del PIB en torno al 2,77%.

El gasto público creció a US$2.100 millones, principalmente por las transferencias en efectivo de US$2.600 a cada familia.

Ninguna de esas medidas, según el informe, se enfrentaba a las causas que subyacen bajo las protestas. Hubiera sido mejor solución, de acuerdo con el informe, acudir a un apoyo mucho más amplio a través del G-20 o Naciones Unidas dirigido a una reforma mucho más amplia.

- El informe puede consultarse, en inglés, en http://www.geopolicity.com/upload/content/pub_1318479562 _regular.pdf