Washington. Del intenso lobby internacional participaron organismos como el FMI, organizaciones no gubernamentales, analistas, empresarios y -más discretamente- el gobierno de Barack Obama y legisladores demócratas y republicanos que, a través de reuniones mantenidas con una delegación parlamentaria argentina -integrada por el oficialismo y la oposición- dieron mayor visibilidad a la posición del país cuando quedan horas para que se conozca la decisión.

En ese marco, la muestra de unidad multipartidaria en la posición por la reestructuración de deuda argentina, que expresó la misión de la delegación de legisladores que concluyó el jueves, causó impacto político en Washington, que quedó con la impresión de que en este tema existe una política de Estado que será abordada de manera similar por el gobierno que surja de las elecciones del próximo año.

Estos movimientos permiten levantar la apuesta de que la Corte Suprema de EEUU otorgaría "tiempo" a las partes.

Este tiempo es traducido aquí en que el próximo lunes, la opción que tiene más chances de concretarse es que la Corte Suprema solicite una opinión al Gobierno de Estados Unidos, o bien alguna variante que estire los plazos.

Si es así, si bien la posición de Estados Unidos es favorable al país, debido a que expresó ya en instancias inferiores el impacto sistémico que tendría el fallo dispuesto por el juez Thomas Griesa, no se espera que EEUU agilice los trámites para emitir su opinión.

Al lobby se sumó una reunión de último momento del directorio del FMI realizada ayer, viernes, donde se analizó un nuevo documento que será público en breve, que advierte de una amenaza sistémica de los fondos buitre, si prevalecen con su interpretación del "pari pasu" (tratamiento igualitario), en el causa contra la Argentina.

Esta novedad de más "tiempo", surge en momentos donde Estados Unidos y sus empresarios demostraron pragmatismo, al interesarse en nuevos aires en las relaciones comerciales y bilaterales con Argentina, en especial por el potencial energético que significa el yacimiento neuquino de Vaca Muerta.

Lo que sucedió esta semana fue una demostración indirecta de apoyo de EEUU al planteo argentino: tanto el Departamento de Estados, a través de Roberta Jacobson, como la titular de la bancada demócrata de en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, entre otros, accedieron a reunirse en tiempo récord con legisladores argentinos, en una agenda que fue preparada por la Embajada en Washington.

Al margen, el gobierno de Barack Obama y los congresistas republicanos y demócratas -algunos estaban a favor y otros en contra de la posición local- recalcaron la "independencia de poderes", respecto de la Corte Suprema.

Hubo comprensión del planteo argentino de la "cuestión de Estado" por la deuda, y del esfuerzo económico puesto de manifiesto por el país para resolver cuestiones como las del Club de París, el resarcimiento a Repsol por la expropiación de YPF, la puesta en marcha del nuevo indicador de precios nacional y haber alcanzado un arreglo con las empresas que acudieron a los Tribunales del CIADI.

Los legisladores norteamericanos, que en el pasado fueron influidos por el lobby buitre destinado a lograr que EEUU vote en contra de Argentina en los organismos multilaterales o la promoción de sanciones comerciales, suavizaron ahora su posición con el país bajo la consigna de lograr a futuro alguna negociación destinada a superar el tema de los holdouts.

Así el tema de los holdouts podría verse como algo aislado, luego de los pasos recientes que dio la Argentina y en momentos en donde hay pesos pesados interesados en ingresar en el negocio del petróleo en Argentina.

La palabra "negociación" es toda una definición en sí misma, y a nadie parece importarle definirla ahora. A modo de ejemplo, no necesariamente querrá decir que la Argentina cambie su postura de pagarle los fondos buitre no más que al resto, y por lo tanto volverían sobre la mesa las propuesta privadas para que los holdouts cobren más.

Se habló también aquí y en Buenos Aires de una cláusula de los bonos del canje denominada "Rufo", que fue incluida en los contratos de los bonos nuevos reestructurados del 2005 y 2010, que protege al bonista del canje de que no podría Argentina ofrecer "voluntariamente" una oferta mejor a otros acreedores, y cuya vigencia caduca a fines de diciembre próximo.

Si la Corte rechaza el caso el próximo lunes y obliga a la Argentina a pagarle a los fondos buitre el 100% primero que al resto de los tenedores, está cláusula no se activaría debido a que "no sería una oferta voluntaria", sino que sería la justicia de EEUU la que obligaría al país a pagarle más a unos que a otros.

El plan B argentino -si la Corte rechaza el caso-, está guardado bajo siete llaves. Pero la cabeza de la defensa argentina ante la Corte Suprema, el ex procurador de EEUU Paul Clement, describió una serie de escenarios posibles y dentro de ellos citó la posibilidad de que esto derive en un default y nuevo canje, que requerirá eventualmente cambio de legislación, según un escrito legal del estudio Cleary.

Más allá de estas movidas, lo concreto es que el lunes, a las 9.30 hora local (las 10.30 en Argentina), el máximo tribunal estadounidense dará a conocer finalmente si acepta o rechaza la apelación presentada por Argentina o si pide a la administración Obama que emita una opinión en torno al tema.