A pesar de la incertidumbre con la que comenzó el año 2010 en Chile por los efectos de la crisis financiera global, el cambio de gobierno y el terremoto del 27 de febrero, la nación andina logrará terminar el presente ejercicio de buena manera y con cifras positivas, que permiten mirar hacia el futuro con optimismo en el plano económico sostienen expertos de Itaú Unibanco.

En este sentido, el país se recuperó gracias al repunte del sector de servicios, principalmente banca y el comercio, mientras que la producción de manufacturas quedó rezagada.

Respecto del gasto interno, este se disparó a una tasa anualizada de 18,2% en el tercer trimestre, aun cuando las importaciones están conteniendo las presiones inflacionarias. De hecho, en noviembre, los precios al consumidor ascendieron apenas 0,1%, mientras que las expectativas privadas continúan muy bien ancladas sobre la meta de inflación de 24 meses del banco central.

Para el próximo ejercicio, la mayoría de los analistas espera un gran empuje proveniente principalmente de la construcción civil, con el esfuerzo de reconstrucción, por parte del gobierno, llevando el crecimiento anualizado a girar alrededor del 6%, sin embargo los expertos de la institución financiera la estiman en 5,5%

Frente a las políticas monetarias expansivas en la esfera global, los analistas de Itaú Unibanco, señalan que el Banco Central de Chile se enfrenta a un dilema: continuar subiendo los intereses locales, lo que puede resultar en mayor valoración del peso chileno, desviando más gasto interno hacia las importaciones o no actuar, y correr el riesgo de incurrir en un exceso de demanda, dejando la economía vulnerable a la reconquista de la inflación global.