Caracas. Los venezolanos se sienten habituados a hacer casi todos los días una larga cola a primera hora de la mañana para poder llevar a casa una bolsa con apenas uno o dos productos de la cesta básica racionada.

“Me vengo tempranito al trabajo y vuelo a la cola del supermercado que queda cerca”, cuenta Luisa Martínez, quien este sábado a las 7:30 am estaba en una fila en la entrada del Bicentenario Las Mercedes, en donde contaban con harina de maíz, aceite de maíz, azúcar, café y margarina.

Al abrir el local -a las 8:00 am- tenían leche en polvo, “pero no alcancé, voló en unos minutos”, cuenta Luisa Martínez.

Al abrir el local -a las 8:00 am- tenían leche en polvo, “pero no alcancé, voló en unos minutos”, cuenta Martínez.

La cola en las afueras del establecimiento era larguísima. Situaciones similares se observan cada día en todos puntos de venta de la red Pdval y de la de Abastos Bicentenario.

En las cadenas de supermercado privadas ocurre lo mismo. “La gente amanece haciendo fila; a veces ni siquiera saben qué productos hay, pero vienen igual”, dijo un empleado del Madeirense de La Urbina.

En las redes privadas cada una maneja la situación de forma distinta.

En Madeirense, por ejemplo, reparten números afuera para la venta de combos con los productos que tienen.

Een Plaza’s y Unicasa la gente hace una cola especial para la compra de los artículos de cesta básica que tienen y habilitan una caja especial para el pago.

En casi todos los Excelsior apenas llegan los productos los clientes hacen la cola afuera y entran en grupos de 10 o 15 personas o habilitan una taquilla o ventanilla para su venta.