Colombia fue admitido como el país número 36 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una de las metas de política internacional que más perseguía el gobierno Santos y un proceso que le tomó al país más de cinco años en llevar a buen término.

La decisión fue tomada por el Consejo Ministerial del organismo, que aprobó la entrada de Colombia al llamado “club de las buenas prácticas” este viernes en una reunión en París.

El ingreso de Colombia a la OCDE pasó por 23 comités, el último de ellos fue el comercial, cuyo visto bueno fue anunciado la semana pasada. En esencia, cada uno de estos análisis buscaba mirar el nivel de Colombia frente a los estándares de la organización en temas como respeto de los derechos sindicales, tributación, pensiones y propiedad intelectual, entre una larga lista de ítems.

La entrada a la OCDE es vista, sin duda, como un logro de política exterior del gobierno Santos. También es percibida como una suerte de espaldarazo a la gestión económica de los últimos años y los avances de Colombia en un número importante de asuntos y problemas.

“Es una gran noticia para nuestro país. Es la organización más importante que promueve las mejores políticas públicas en el mundo. Es un paso importantísimo en el empeño por modernizar al país. Nos comparamos con los mejores para poder ser los mejores. Se nos abren inmensas posibilidades para avanzar en salud, educación, lucha contra la corrupción y la protección del medio ambiente. Fueron siete años y medio de trabajo intenso y agradezco a todos los que trabajaron tanto para que este logro se convierta en realidad”, dijo el presidente Santos a través de un comunicado.

De acuerdo con el Ministerio de Comercio, la carta de invitación oficial de la OCDE para ingresar a la organización llegará próximamente al país. El asunto debe ser presentado ante el Congreso para que legisle al respecto, confirmó esta cartera.

¿Qué es la OCDE?- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es un organismo internacional que desde 1961 asesora a los países para el mejoramiento de sus políticas públicas.

La OCDE centra sus esfuerzos en descifrar qué es lo que conduce al cambio económico, social y ambiental. Para esto fija estándares internacionales dentro de un amplio rango de temas de políticas públicas, sobre todo a partir de hechos y experiencias reales.

El poder de decisión recae en el Consejo de la OCDE, que se reúne regularmente y donde las decisiones son tomadas por consenso. Este órgano está compuesto por un representante de cada país miembro y un representante de la Comisión Europea. Es presidido por el secretario general de la Organización.

A su vez, los representantes de los países miembros de la OCDE se reúnen en comisiones especializadas, donde se promueven y discuten las nuevas ideas y se examinan los progresos en los diversos ámbitos de políticas públicas, tales como economía, comercio, ciencia, empleo, educación o mercados financieros.

Además de Colombia, México y Chile son los únicos países latinoamericanos que forman parte de esta organización.

Para todos sus beneficios anunciados, la entrada a la OCDE también tiene detractores y levanta dudas en varios aspectos.

En general, ingresar a la organización podría traer beneficios en temas como el alivio del costo para el financiamiento público en Colombia. A la vez, también podría presentar problemas como la pérdida de autonomía en la definición de política económica, de acuerdo con Diego Guevara, profesor de la escuela de economía de la Universidad Nacional de Colombia. De acuerdo con el académico, el país también dista de tener los indicadores de los miembros en temas como tributación e igualdad.

“El hecho de entrar a la OCDE alivia el costo del financiamiento público, el cual ha crecido significativamente después del choque petrolero de 2014, y a la vez envía una señal a los inversionistas y tenedores de títulos de que el país seguirá la senda del pensamiento económico dominante sobre las finanzas sanas. Por lo tanto, esto debería verse reflejado en un menor costo de endeudamiento e incluso en un mejoramiento de las perspectivas de las calificadoras. Pero estos beneficios llegan con un precio: tener que seguir al pie de la letra las recomendaciones de la OCDE, que en muchos casos en materia de política comercial y flujo de capitales no generan los mismos beneficios para países de periferia que para países de centro”, dice Guevara.

Así mismo, como lo publicó este diario en una nota de este año, las negociaciones para entrar a la OCDE incluyeron presiones para que Colombia frenara su regulación del precio de los fármacos.