Hong Kong. El dólar caía este lunes después de que la reunión del Grupo de las 20 economías industrializadas y en desarrollo logró un acuerdo a pesar de las políticas discordantes para mantener el status quo sobre el comercio de vender la divisa estadounidense y comprar acciones y commodities como el cobre.

Si bien la reunión del G20 no logró un consenso sobre los detalles como metas específicas para los desequilibrios económicos de un país, el grupo halló terreno común sobre la necesidad de más tasas de cambio "determinadas por el mercado" y concluyó con un cambio en el poder hacia las economías en desarrollo en el Fondo Monetario Internacional lo suficiente para evitar una guerra de monedas declarada, por ahora.

"Parece que el mercado ha tomado al G20 como una luz verde para continuar con las tendencias hasta ese punto, las que han sido hacia la debilitación del dólar", dijo Sue Trihn, estratega de divisas de alto rango el Royal Bank de Canadá en Hong Kong.

Los investigadores posiblemente cambiarán a una reunión de política de la Reserva Federal el 2 y 3 de noviembre que podría resultar en que el banco central imprima dinero para comprar activos, aunque las estimaciones sobre cuán grande sería el programa han variado ampliamente.

Los operadores escucharán con atención un discurso del presidente de la Fed, Ben Bernanke, a las 1230 GMT en busca de señales sobre si se inclina hacia una flexibilización agresiva y cuantitativa o a un enfoque moderado.

El dólar caía a un mínimo de 15 años frente al yen de 80,65 yenes, con algunos operadores confiados en que el Banco de Japón no intervendrá para debilitar su moneda con mucha rapidez después de la reunión del G20 que flexibiliza las tasas de cambio.

El euro subía un 0,8% a US$1,4058 dólares, luego de haber avanzado un 9,6% de septiembre. Una medida convincente sobre los US$1.4050 significa que el mercado querrá a continuación apuntar al máximo de 9 meses que se alcanzó el viernes US$1.4060 dólares.

Los inversores están esencialmente apostando nuevamente contra el dólar después de que la reunión del G20 redujo algunos riesgos de un revés en el comercio de bienes por políticas de divisas conflictivas.

Algunos inversores del Mercado Monetario Internacional tenían una apuesta colectiva contra el dólar con un valor de US$28.500 millones para la semana que terminó el 19 de octubre, una caída de cerca de US$30.000 millones dos semanas antes.

Mercado post G20 levanta divisas en Asia

Después del G20, los operadores también estaban interesados en sumar a sus apuestas algo de fuerza adicional en las monedas Asia, lo que muchos expertos de política creen que debe permitirse que aumente como parte de una receta para solucionar los desequilibrios económicos mundiales.

La región ha sido un imán para los flujos de capital y probablemente continuará viendo estos flujos de dinero elevando el valor de las monedas domésticas.

"La brusca caída en los rendimientos de Estados Unidos junto a los robustos fundamentales de Asia están alimentando un gran ingreso fijo de valores y flujos especulativos de monedas hacia las economías de Asia. La posibilidad de que la Fed se embarque en la Fed QE2 en noviembre sugiere que es poco probable que estos flujos de divisas se reviertan significativamente pronto", dijeron estrategas de divisas de Credit Suisse, en una nota.

La compra de valores en Asia sin Japón fue amplia en diversos sectores, aunque el financiero, de energía y commodities tuvieron un rendimiento levemente superior. El índice MSCI de acciones de Asia Pacífico fuera de Japón subía un 1,8% después de cerrar la semana pasada con una baja del 1,2%.

El índice Nikkei de Japón fue la excepción, cediendo un 3% por la cautela sobre cómo la fortaleza del yen podría golpear los resultados corporativos antes de la temporada de resultados.

Los metales lograron avances desde un comienzo después de la reunión del G20. El oro subía un 1,4% a 1.345, 60 dólares la onza, acercándose a su máximo de todos los tiempos en 1.387,10 dólares la onza.

El cobre en la Bolsa de Metales de Londres ganaba más de un 2% hasta 8.549 la tonelada, un máximo de dos años, despejando el camino para intentar un patrón triangular de resistencia en 8.640.

El crudo para entrega en diciembre subía un 1,2% a 82,65 dólares el barril, extendiendo un alza del 12% que registra desde septiembre, cuando las expectativas de un spread para que la Fed inyecte una abundante cantidad de dinero barato al sistema financiero.