La participación económica de las mujeres aumentó entre 1995 y 2010, al pasar de 36,8% de la población económicamente activa al 41,1% en 2010, mientras que la tasa de desocupación de mujeres se redujo del 5,17% al 4,89% entre 2009 y 2010, sin embargo, la tasa de desocupación para las mujeres jóvenes (entre 14 y 24 años) es de 9,63%. Sin duda, existe un sesgo discriminatorio que persiste en el ámbito laboral, donde las condiciones económicas negativas y los recortes de personal afectan más a las mujeres que a los hombres.

Respecto de la tasa de trabajo asalariado, que subió del 61,75% al 65,5% entre 2009 y 2010; al tiempo que la tasa de condiciones críticas de ocupación, aumentó para este segmento de la población del 11,3% al 11,4% en este periodo.

De los 57,5 millones de mujeres, 6,9 millones son jefas de hogar, es decir, estas mujeres son las únicas que aportan ingreso a sus familias.


En cuanto al ingreso por hora trabajada, en todos los niveles educativos es mayor en los hombres y se hace más pronunciado cuando el nivel de escolaridad es mayor, las mujeres con instrucción medio superior y superior ganan 5,4 pesos menos por hora que los varones con la misma instrucción

Independientemente de la edad, la escolaridad y la situación conyugal de las mujeres y los hombres, la remuneración que perciben ellas por su trabajo representa entre 84% y 96% de la remuneración que reciben los hombres.

El 9,3% de las mujeres que trabajan no percibe ingresos, considerablemente mayor al 7,9% de los hombres. Del total de las mujeres que se encuentran en la Población Económicamente Activa, 79,1% trabaja en el sector servicios; 61,5% gana hasta tres salarios mínimos; 62,1% no cuenta con un empleo formal con acceso a la seguridad social y 43,7% de ellas trabaja de 35 a 48 horas a la semana.

La STPS, promueve la Política para la igualdad laboral con el objetivo de impulsar la igualdad de oportunidades y el respeto de los derechos laborales entre mujeres y hombres, al tiempo de evitar la discriminación de los sectores poblacionales que requieren atención especial para su inclusión laboral.

En ese contexto, con el fin de sumar acciones afirmativas para avanzar en el reconocimiento de los derechos de la mujer y su igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, la STPS desarrolló la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral entre Mujeres y Hombres, única en su género a nivel mundial, la cual certifica a organizaciones públicas y privadas que cuentan con prácticas a favor de: la igualdad y la no discriminación; la previsión social y la conciliación trabajo-familia; un clima laboral adecuado; accesibilidad y mobiliario ergonómicos, así como la libertad sindical.