Para la agencia internacional de calificación de riesgo Moody’s, el reciente retiro masivo de depósitos ocurrido en Bolivia refleja que la confianza de los ahorristas en el sistema bancario todavía es “frágil” y que el sector es más sensible a eventos macroeconómicos y políticos.

Entre el 29 y 30 de diciembre, rumores sobre una posible restricción a la salida de dinero de la banca y acerca de una caída abrupta del dólar provocaron un retiro masivo de ahorros. El hecho ocurrió tras el incremento en los precios de los combustibles, medida anunciada el 26 de diciembre y anulada cinco días después.

“La revuelta es un reflejo de crédito negativo de la aún frágil confianza de los depositantes en el sistema bancario de Bolivia y de la mayor sensibilidad del sector a eventos macroeconómicos y políticos”, afirma la agencia Moody’s en un informe publicado este lunes, como parte de su Investigación Global de Crédito.

El 4 de enero, el presidente de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia, Juan Carlos Salaues, dijo a La Razón que la corrida llegó a US$270 millones, pero que el dinero comenzó a retornar y que el mismo 31 de diciembre “volvieron alrededor de $us 30 a $us 40 millones”.

Riesgos. El documento hace mención a que, si bien la tranquilidad regresó a las calles del país y el Gobierno negocia una futura elevación en el costo de los carburantes con diferentes sectores sociales, “el riesgo de disturbios es todavía amenazante. Renovadas volatilidades evitarán una continuación del crecimiento de los depósitos bancarios, que acompañó la mejora de las condiciones económicas y fortaleció los bancos de Bolivia en los últimos cincos años”.

El incremento en las captaciones, complementa el reporte, “garantizó un fortalecimiento sostenido de los balances bancarios y de la capacidad de los bancos para apoyar la intermediación crediticia”.

Según Moody’s, desde principios del 2009, los depósitos han crecido “un fuerte” 30%, aumentando la liquidez bancaria, la cual —debido a la modesta demanda de préstamos—sigue siendo elevada, casi el 50% de los activos totales de los bancos”.

“Pese a que las últimas tendencias parecen positivas, la reciente normalidad alcanzada no ha desplazado décadas de mala gestión macroeconómica y financiera que han socavado la confianza en el sistema bancario”, indica el informe de la calificadora.

Antecedentes. Entre los años 2003 y 2005, las corridas de depósitos fueron frecuentes en Bolivia, se lee en el reporte, el cual se refiere también a septiembre del año 2008, cuando “los disturbios relacionados con el referéndum para una nueva Constitución, propuesta por la administración de izquierda del presidente Evo Morales, provocó $us 105.000.000 de retiros de depósitos, que equivalen al 1,9% del total de las captaciones”.

Moody’s recuerda además el episodio ocurrido con el BCP (Banco de Crédito de Bolivia). El 9 de junio del 2010, un rumor sobre la posible quiebra de la entidad —publicado por el periódico cochabambino La Voz— hizo que sus clientes retiraran alrededor de $us 6 millones en menos de 24 horas. El informe señala que los retiros representaron el 1% de los depósitos del BCP.

Mencionan límites en el sector

Evaluación
El informe publicado ayer por la calificadora internacional de riesgo Moody’s señala que “los bancos bolivianos operan en un ambiente de limitada intermediación financiera, según lo sugerido por el porcentaje de préstamos con relación al PIB (Producto Interno Bruto) del país, de 26% hacia fines del año 2010, y la sensibilidad de los bancos a la inestabilidad social y económica”. Al 26 de diciembre del año pasado, los depósitos bancarios llegan a Bs 54.316,2 millones y la liquidez del sector, a Bs 27.172 millones, según datos de ASFI.