Brasilia. En lo que parece ser un indicio de un sorpresivo cambio de curso para la política brasileña, los principales consejeros económicos nombrados por la presidenta electa, Dilma Rousseff, dijeron este miércoles que la nueva administración está preparando medidas firmes para controlar el gasto en un esfuerzo por garantizar una baja en las tasas de interés, los déficit del gobierno y la deuda.

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, quien ha ganado reputación por permitir un amplio gasto y condiciones crediticias, dijo que el gobierno está planeando implementar controles de gasto en el 2011 como parte de su objetivo de reducir la deuda del sector público a un 30% del producto interno bruto en los próximos cuatro años. La deuda neta del sector público llegó a un 41% hasta septiembre.

"Tras haber expandido el gasto para asegurar una recuperación frente a la crisis financiera internacional, ha llegado el momento de reducir el actual gasto", dijo Mantega.

El ministro dijo que la reducción del gasto del gobierno será esencial para ayudar al banco central a reducir las tasas de interés del país y aliviar los costos de la deuda del sector público.

La tasa de interés de referencia de Brasil, Selic, se mantiene en la actualidad a un 10,75% anual.

Mantega notó que la reducción de las tasas de interés fue esencial para la continua meta del gobierno de expandir el empleo y los ingresos en el país.

En el ámbito externo, Mantega dijo que la reciente turbulencia del mercado acerca de las dificultades fiscales en Europa no representaron una amenaza a largo plazo para Brasil. Sin embargo, dijo que el gobierno continuaría vigilando de cerca los excesos de liquidez extranjera y las devaluaciones competitivas de monedas entre países, lo que describe como "guerra de monedas".

Con un criterio similar a los de Mantega en lo referente a la política fiscal, la próxima ministra de Planificación, Miriam Belchior, quien actualmente trabaja en el programa de aceleración de crecimiento, PAC, dijo que su ministerio trabajaría en identificar áreas donde el gobierno pueda hacer sus operaciones más eficientes.

"Vamos a revisar todos los gastos actuales importantes para dar un mayor potencial para su uso", dijo. "Es posible hacer más con menos".

Entre los elementos que podrían ser revisados, mencionó los servicios a ciudadanos y los actuales contratos con proveedores de concesiones.

Las contundentes declaraciones en favor de los controles de gastos, en línea con los intereses del mercado, contrastan fuertemente con la posición del actual gobierno, el que ha sido criticado por no hacer suficiente para contener el gasto.

Tal como Mantega y Belchior, el recientemente nombrado presidente del banco central de Brasil, Alexandre Tombini, también se esforzó este miércoles en mantener políticas amistosas con el mercado donde sea posible.

Tombini dijo que la experiencia del banco en los últimos años ha ayudado a consolidar las políticas de metas de inflación del país, que según dijo permanecerán enfocadas en coordinar las expectativas del mercado.

Asimismo, Tombini aseguró que el banco central tendrá una completa autonomía operacional bajo la administración de Rousseff para alcanzar sus metas de inflación.

Los participantes del mercado han cuestionado en las últimas semanas si el próximo gobierno será indulgente con la inflación como una estrategia de reducir artificialmente las altas tasas de interés del país.

Tombini enfrentará la difícil tarea de controlar la inflación tan pronto como asuma su puesto. El instituto IBGE de Brasil informó esta semana que el índice de precio al consumidor, IPCA, a 12 meses aumentó un 5,47% hacia mediados de noviembre, frente a un avance de un 5,03% en los 12 meses a mediados de octubre, bajo la influencia de elevados precios de alimentos.

La designación de estos tres miembros claves del nuevo gobierno fue confirmada este miércoles por el equipo de transición del gobierno de Rousseff. Una vez en sus cargos, conformarán el Consejo Monetario Nacional del país, el mayor cuerpo encargado de las políticas económicas del país.

Tombini, quien reemplaza al saliente presidente del banco central, Henrique Meirelles, debe aún ser confirmado en su nuevo cargo por el senado del país.

Según asistentes del equipo de transición de Rousseff, la presidenta electa planea completar una lista de nominaciones para su gabinete completo hacia el 17 de diciembre.

Rousseff, quien fue elegida el 31 de octubre para un período de cuatro años como presidenta, tras haber sido jefe de gabinete del actual gobierno, tomará el poder el 1 de enero.