Londres. Las emisiones globales de gases de efecto invernadero podrían aumentar un 50% para el año 2050 sin políticas medioambientales más ambiciosas, dijo este jueves la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

"A menos que el mix energético global cambie, los combustibles fósiles proveerán cerca del 85% de la demanda para 2050, lo que implica un incremento del 50% de las emisiones de efecto invernadero y un empeoramiento de la contaminación del aire urbano", dijo la OCDE en sus perspectivas ambientales para 2050.

Para entonces la economía mundial será cuatro veces mayor que en la actualidad y el mundo usará cerca del 80% más de energía.

Pero el organismo no prevé que las principales fuentes de energía sean muy diferentes que las actuales dentro de cuatro décadas, de acuerdo al informe.

La OCDE pronosticó que combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas supondrán un 85% de las fuentes energéticas. Las renovables, incluidos los biocombustibles, representarían un 10%. Un 5% correspondería a la energía nuclear.

Dada tal dependencia de los combustibles fósiles, se estima que las emisiones de dióxido de carbono para uso energético aumenten un 70%, dijo la OCDE, lo que contribuirá a aumentar la temperatura media mundial entre tres y seis grados centígrados para 2100, excediendo el límite de calentamiento acordado internacionalmente de máximo dos grados.

Las emisiones de dióxido de carbono mundiales procedentes de la energía alcanzaron un máximo de todos los tiempos en el 2010, 30,6 gigatoneladas, pese a la recesión económica que redujo la producción industrial.

El costo de la inacción

Los costos financieros de no adoptar más acciones climáticas podrían implicar hasta un descenso del 14% en el consumo mundial per cápita para 2050, según algunas estimaciones.

Los costos humanos también aumentarían, ya que las muertes prematuras por exposición a contaminación podrían duplicarse a 3,6 millones al año, dijo la OCDE.

La demanda de agua podría aumentar un 55%, elevando la competencia por suministros, lo que conllevaría que el 40% de la población global viva en zonas con problemas de agua, mientras que las especies animales y vegetales disminuirían otro 10%.

Para evitar los peores efectos del calentamiento deberían comenzar a adoptarse medidas internacionales en 2012, crearse un mercado de carbono global, transformar el sector energético para reducir las emisiones y explorar todas las tecnologías avanzadas como la energía de biomasa y captura de carbono.

No obstante, un nuevo acuerdo climático podría no entrar en vigor hasta 2020 y los mercados de carbono no serían vinculantes hasta entonces, lo que dificulta lograr el límite de dos grados de alza de las temperaturas y obligaría a introducir fuertes recortes de emisiones tras 2020 para compensar el retraso.