Santiago. A partir de octubre deberían reanudarse las actividades normales en las empresas de las zonas más afectadas por el terremoto que azotó a Chile en febrero pasado y, con ello, la recuperación progresiva de los empleos perdidos, según un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La investigación de la OIT muestra los efectos de la catástrofe del 27 de febrero pasado sobre el empleo entre las regiones Sexta y Novena, a través del análisis de una encuesta aplicada durante abril y mayo a más de 4.000 empresas grandes, medianas, pequeñas y unipersonales y de las cerca de 300 entrevistas realizadas a informantes claves, tales como alcaldes, jefes de servicios municipales, grupos empresariales y sindicatos, de las 41 comunas más afectadas.

Según el estudio, se estima que posterior a la catástrofe hubo una pérdida de 89 mil empleos y una generación de 22 mil puestos de trabajo, lo que arroja una pérdida neta de 67 mil empleos, los que se concentraron principalmente en las regiones VII y VIII.

Esta situación afectó más a las mujeres, ya que 46% de los empleos perdidos correspondieron a puestos ocupados por mujeres, y de los empleos creados, 85% fueron captados por hombres. Como resultado, 60% de pérdida neta de empleos correspondió a mujeres.

La mayor parte del empleo perdido se concentra en el Comercio (26%), Hoteles y Restaurantes (15%), Industria Alimenticia (15%) y Agricultura (11%). Por su parte, el sector de la Pesca Extractiva registra 4 mil empleos pedidos que representan 30% del empleo del sector en las cuatro regiones catastradas en el estudio.

La OIT consideró fundamental monitorear la calidad de los empleos, ya que la catástrofe ha generado mayores complicaciones en algunos sectores productivos y territorios

En tanto, los empleos creados se concentraron en el sector Forestal (33%), Construcción (22%) y Comercio (15%), y correspondieron en 80% a empresas con más de 20 trabajadores.

Al momento de la encuesta, 19% de las empresas aún estaban con operaciones parciales y 14% no había retomado su actividad. Las mayores dificultades estaban en la agricultura, hoteles y restaurantes y pesca y, principalmente en empresas de menor tamaño. En la VIII región, 29% de las empresas estaba funcionando parcialmente y 24% estaban sin actividad.

La caída en la actividad se aprecia además a través de la caída en la producción y las ventas de las empresas. Un 35% de las empresas no vieron afectada su producción; sin embargo, sólo 16% no vieron afectadas sus ventas. En el extremo opuesto, 25% de las empresas registraron una caída superior al 75% en su producción, al igual que en sus ventas.

En cuanto al pago de salarios, 26% de las empresas reportaron problemas. Los sectores de la Pesca, Hoteles y Restaurantes e Industria Alimenticia se encuentran por encima del promedio, principalmente en la VIII Región y en las empresas de dos a nueve trabajadores.

Recuperación. De acuerdo a la información recabada, de las empresas que tienen sus operaciones afectadas (33 % del total) la mitad considera que reanudarán sus operaciones en más de 6 meses y 10 % que no lo hará nunca. Esto significa que sólo a partir del mes de octubre próximo deberían comenzar a reanudarse las actividades, con una pérdida neta de un 3 % de los establecimientos.

En materia de empleo, tres de cada cuatro empresas esperaban mantener su planta de trabajadores en los próximos meses (12 % de ellas despidió trabajadores después del terremoto). En tanto, 10% de las empresas espera recontratar trabajadores en los próximos meses. Esto ocurriría principalmente en los sectores de Pesca y de Hoteles y Restaurantes, indicando una mejora en la situación del empleo en los próximos meses.

Otro 10% espera realizar nuevas contrataciones, las que serían impulsadas principalmente por el sector Forestal, la Construcción, el Comercio y la Agricultura, especialmente en empresas medianas y grandes.

En el tema del endeudamiento, sólo una de cada tres empresas que mantenía una deuda antes del terremoto, no tendrá problemas para pagar los créditos normalmente, por lo que predominan los casos con dificultades. A pesar de ello, sólo un 2 % considera que no podrá responder nunca.

El documento además concluye que resulta fundamental monitorear la calidad de los empleos, ya que la catástrofe ha generado mayores complicaciones en algunos sectores productivos y territorios, afectando la capacidad de invertir, pagar deudas y mejorar las condiciones laborales de muchas empresas, hechos que sin duda incidirán en el logro de una reconstrucción del país con trabajo decente.