Lima, Xinhua. El desempleo y la falta de oportunidades educativas plantean una coyuntura negativa para los jóvenes latinoamericanos y atizan el descontento social, dijo la directora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco.

En entrevista con Xinhua, Tinoco hizo ver que las sociedades latinoamericanas reflejan hoy día una disparidad socioeconómica que impide una integración plena de la nueva fuerza laboral recién salida al mercado.

"Buena parte de la respuesta está relacionada a la insatisfacción de los jóvenes, no solamente a las pocas oportunidades de acceder a un empleo, sino también, falta de oportunidades más plenas de inserción en la sociedad en su conjunto", sostuvo.

Advirtió que las manifestaciones sociales, la marginalidad, e inclusive la delincuencia, son una muestra de que algo no marcha bien en algunos países de la región.

"Los jóvenes están reclamando un espacio pleno de sus derechos en las sociedades, sobre todo un espacio de participación en todos los niveles que ofrece la sociedad; están reclamando, cada vez, con voces más firmes ese espacio", añadió Tinoco.

Aseguró que actualmente, pese a la bonanza económica que experimenta la mayoría de países de la región, este crecimiento económico y atracción de inversiones no se traduce en bienestar social para los más jóvenes.

"Sin duda tiene que ver con esa poca oferta que esta sociedad le está ofreciendo a los jóvenes en asuntos de empleo y estudio", expresó la directiva regional de la OIT.

Caso Brasil. Pero no todos los países reflejan esta situación, para Tinoco un ejemplo destacable es la forma como Brasil ha aplicado estas políticas sociales, lo que le ha reportado más éxito en comparación con otras experiencias similares.

Subrayó que en el caso de Brasil, el programa puesto en marcha ha sido mucho más eficiente porque han sido políticas integrales, vistas de manera no aislada.

"Han sido políticas que han sido articuladas con otras políticas. Han tenido una visión más integradora, cuando estas políticas se aplican para resolver un problema específico, sin que sean políticas de largo aliento, articuladas a otras iniciativas", expuso Tinoco.

Destacó la experiencia aplicada por el gigante sudamericano, que gracias a las transferencias de ingresos a sus ciudadanos más pobres ha logrado sacar de la pobreza a 8,7 millones de brasileños, de un total de 198,7 millones de habitantes.

Una de sus últimas innovaciones sociales fue el lanzamiento del programa Brasil Cariñoso, que otorga a las familias necesitadas 70 reales, un promedio de US$35 mensuales, por cada hijo menor de seis años.

"Son políticas exitosas cuando se articulan a otras, como lo ha hecho Brasil, con empleos específicos para jóvenes, dependiendo, también de otras articuladas a temas sociales y temas económicos más de carácter macro y micro", añadió la directiva de OIT.

Brasil representa un contraste con la realidad del resto de países latinoamericanos, donde la pobreza y falta de oportunidades reflejan las cifras de 108 millones de jóvenes latinoamericanos buscando trabajo, asediados por el desempleo y la informalidad.

Según la OIT, el desempleo juvenil ascendió en los últimos cinco años a un promedio de 13,9%, integrados por mano de obra de entre 15 a 24 años, quienes enfrentan dificultades para encontrar un puesto en el mercado laboral.

Tinoco también expresó las preocupaciones que ha generado esta situación en el seno del organismo internacional e hizo algunas recomendaciones a los gobiernos latinoamericanos, especialmente para la aplicación de políticas más integradas.

"Las recomendaciones se concentran en la experiencia sobre la base de que algunos gobiernos lo han venido haciendo con efectividad porque son políticas desagregadas dirigidas hacia los jóvenes, que den una segunda oportunidad y una mayor inserción en la escolaridad", dijo la directiva regional de la OIT.

Tinoco sugirió a los gobiernos de la región a combinar programas sociales orientados a generar empleos y, al mismo tiempo, crear condiciones favorables para fomentar la escolaridad y el interés por los estudios.

"Articuladas a otras políticas de asistencia condicionada para la población, que permita que sus hijos continúen trabajando y estudiando. Políticas de formación para la vida y capacitación para el trabajo, que cierre la brecha existente", subrayó.

Entre las cifras que recién divulgó la OIT sobre la situación laboral y social de los jóvenes en Latinoamérica llamó la atención que 21 millones 800.000 jóvenes se encuentren a la deriva en la región porque no trabajan ni estudian.

Paradójicamente, todo este panorama desolador que pasan los jóvenes se experimenta en medio de un auge económico donde los niveles de crecimiento promedio de la región fluctúa entre 5% y 7%.