Naciones Unidos. Las transformaciones económicas emprendidas en Cuba por el presidente Raúl Castro buscan desarrollar el socialismo y no satisfacer los deseos de cambio de su enemigo Estados Unidos, dijo este martes el canciller cubano en la ONU.

Cuba se dispone a triplicar su pequeño sector privado para absorber a unos 500.000 empleados públicos que serán despedidos en los próximos seis meses para reducir el costo del Estado.

El gobierno comunista de la isla ha liberado además a decenas de presos políticos en el marco de un acuerdo con la Iglesia Católica.

Pero el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo la semana pasada que dichos pasos no eran suficientes para justificar un mayor acercamiento entre ambos enemigos de la Guerra Fría.

"El presidente se equivoca al asumir que tiene derecho a inmiscuirse y al calificar los procesos que hoy tienen lugar en Cuba", dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Rodríguez, que defendió una moción de condena al embargo de Estados Unidos, explicó que las transformaciones económicas en Cuba pretenden actualizar el modelo económico de la isla y desarrollar el socialismo.

"No se proponen complacer los deseos o satisfacer los intereses del gobierno de Estados Unidos, hasta hoy siempre opuestos a los del pueblo cubano", añadió.

La Asamblea votó este martes abrumadoramente, por decimonoveno año consecutivo, por el levantamiento del embargo económico.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos mejoraron discretamente tras la elección de Obama, un demócrata que prometió relanzar los vínculos de Washington con la isla.

Obama eliminó restricciones para los viajes y envío de remesas de los exiliados cubanos en Estados Unidos, además de autorizar a empresas de telecomunicaciones a explorar negocios en Cuba.

Pero el acercamiento fue congelado tras el arresto en diciembre pasado en Cuba de un contratista estadounidense de quien La Habana sospecha de espionaje.

Cuba dice que Obama no ha hecho nada por eliminar el embargo comercial impuesto en 1962 para intentar asfixiar al Gobierno comunista de la isla, condenado por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional.