México DF. La economía de México está aletargándose en su recuperación y pese a que su industria soportaría mejor un eventual golpe en su vital socio Estados Unidos, el rezago devendrá de una menor inversión privada.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció un 0,73% en el tercer trimestre en cifras ajustadas por estacionalidad, menor que el 2,3% de los tres meses previos.

En cifras interanuales, el PIB de la segunda economía de Latinoamérica se expandió un 5,3% entre julio y septiembre, contra el 7,6% del trimestre previo.

El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, reconoció este jueves que el ritmo de expansión del país está decayendo, pero aseguró que sus fundamentos siguen siendo sólidos.

"Hay señales de desaceleración, hay que recordar que en el segundo trimestre veníamos creciendo al 7%, desde luego que hay una desaceleración pero de todas maneras sigue siendo una recuperación económica bastante sólida", dijo.

México sufrió en el 2009 el peor descalabro económico registrado desde la Crisis del Tequila de mediados de la década de 1990, con un desplome del PIB del 6.1 por ciento.

Pero como aprendizaje de la desastrosa crisis, cuyos efectos se desperdigaron por todo el mundo, ahora México tiene reservas internacionales en máximos históricos y un nivel manejable de deuda, que le ayudaron a navegar el año pasado por las aguas turbulentas de la última crisis global.

A diferencia de lo que ocurre con otras economías en América Latina, como Brasil y Perú, el Talón de Aquiles de México sigue siendo su enorme sector servicios -que aporta un 60 por ciento del total de la economía-, sobre todo en lo que se refiere a la demorada inversión privada.

A la inversión fija bruta -que mide el gasto empresarial en maquinaria, equipo y en la construcción- le ha costado levantarse después de la recesión, inhibida también por la violencia que azota al país, sobre todo en la parte norte, sede de numerosas fábricas cuyos productos van a Estados Unidos.

"El sector servicios y la demanda doméstica en general se recuperarán más lentamente que lo deseado", dijo Rafael de la Fuente, economista del banco UBS.

"Se están generando empleos pero no son de una gran calidad, los salarios que los nuevos empleos tienen son bajos (...) y la inversión privada es lo que más rezagado viene", agregó el analista tras conocerse las cifras trimestrales.

No habra milagros. En la primera mitad del año, el crecimiento económico de México se debió al fuerte rebote en la demanda de exportaciones desde Estados Unidos, su mayor socio comercial y al mismo tiempo el verdugo que marca el paso de la industria local.

Una vez terminada la fase de resurgimiento, los analistas esperaban un reacomodo en el que el mercado interno aportara más al crecimiento, pero éste carga una pesada loza tras la ola de despidos y de cierres de empresas del año pasado.

La tasa de desempleo se mantuvo en un 5,7% en octubre, sin cambios frente al mes previo, mientras la contratación de las empresas sigue siendo insuficiente.

En otra señal de fragilidad empresarial, las importaciones de los bienes de capital, complementarios para la producción de otros artículos, bajaron un 0.12 por ciento desestacionalizado en octubre y crecieron apenas un 1,5% a tasa interanual, según datos de esta semana.

"Aunque los bienes de capital crecieron, su avance fue menor al esperado", dijo Arturo Vieyra, analista del banco Banamex. "Eso mantiene la perspectiva de debilidad en las decisiones de inversión en el corto plazo", agregó.

Mario Sánchez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, admitió esta semana que a México le hace falta fortalecer su mercado interno, sobre todo cuando el panorama para la economía de Estados Unidos no es tan halagüeño.

Los resultados de las últimas encuestas de actividad manufacturera de ese país sugieren un crecimiento pausado de su industria en el cuarto trimestre, lo que tendrá un impacto en su vecino del sur.

El Gobierno y el autónomo banco central esperan que la economía crezca este año un 5% y entre 3,2% y 4,2% en el 2011, por la dependencia de Estados Unidos.

Los empresarios han sido cautelosos con sus inversiones y reconocen que su ritmo no es el ideal para empujar a la economía. Pero argumentan que hace falta una mejora en el estado de derecho, así como cambios estructurales en áreas clave, como en el sector energético.

"Hemos avanzado más lentamente de lo que nos gustaría", dijo esta semana Claudio X. González, presidente del Comité de Estrategia del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios.

"No espero milagros, nadie puede esperar milagros, pero sí podemos esperar mejoras", agregó.