Berlín/Londres. Una mejoría en la confianza empresarial alemana y un importante repunte en la economía británica dieron el viernes la señal más clara hasta ahora de que Europa se está acelerando, aún cuando crecen los temores por un freno en la actividad de Estados Unidos.

Un llamado del presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, a iniciar de inmediato las alzas de impuestos y recortes de gastos, un día después de que su colega estadounidense hablara de las formas en que la Reserva Federal podría hacer frente a la desaceleración en la economía, pone de manifiesto las discrepancias sobre la recuperación.

La confianza de las empresas alemanas registró un alza récord en julio, para alcanzar su mejor nivel en tres años, según un sondeo del influyente instituto Ifo sobre el clima de negocios, que además mostró un aumento en el gasto del consumidor derivado de la Copa Mundial de fútbol.

"Estos números son increíbles. Veremos una tasa fuerte de crecimiento en el tercer trimestre", afirmó Ralph Solveen, economista de Commerzbank.


Los temores a una recaída de la economía estadounidense fueron exacerbados por datos del jueves que mostraron que las ventas de casas usadas tocaron un mínimo de tres meses en junio y los pedidos de beneficios por desempleo aumentaron la semana pasada.


Sin embargo, también hay señales de que el repunte en la actividad económica europea podría no ser sostenible. Mientras los índices de gerentes de compra de la zona euro publicados el jueves mostraron un sorpresivo repunte a nivel general, la demanda externa por productos alemanes cayó en julio.

En Gran Bretaña, datos oficiales mostraron que la economía creció 1,1% en el segundo trimestre, su mayor avance en cuatro años y casi dos veces la tasa prevista en un sondeo a 55 analistas consultados por Reuters.

Una fuerte recuperación de la actividad del sector de servicios y el mayor alza de la construcción en casi 50 años fueron los factores principales detrás del repunte. El informe fue acogido con cautela por los economistas.


"Son buenas noticias en la medida en que la recuperación parece estar cobrando fuerza. La mala noticia es que va a tomar un largo tiempo antes de volver a los niveles máximos que vimos a comienzos del 2008", dijo George Buckley, economista jefe para Gran Bretaña de Deutsche Bank.


Apretarse el cinturón. Para consolidar la recuperación económica, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, instó este viernes a los países industrializados a elevar sus impuestos y recortar los gastos inmediatamente, aunque reconoció que no todas las autoridades coincidían que era el momento adecuado para ello.


"Hay pocas dudas de que la necesidad de implementar una estrategia de consolidación fiscal creíble a mediano plazo es ahora válida para todos los países", escribió Trichet en un artículo para la edición del viernes del Financial Times.


Pero las "pocas dudas" de Trichet sobre la necesidad de ajustar las políticas contrasta con las palabras del presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, que habló ante el Congreso el jueves de nuevos mecanismos de flexibilización monetaria en lugar de retiro de estímulos.

"Estamos listos y actuaremos si la economía no continúa mejorando, si no vemos el tipo de mejorías en el mercado laboral que estamos esperando y deseando", dijo Bernanke a la comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes.

Economistas consultados por Reuters a comienzos de este mes señalaron que siguen esperando que Estados Unidos crezca 3,2% este año y 2,9% en 2011, con lo que superaría la expansión de Gran Bretaña y la zona euro.

Autoridades estadounidenses han advertido por largo tiempo que los países europeos deben tomar más medidas para estimular la demanda interna o corren el riesgo de volver a la recesión si los mercados caen una vez que terminen los estímulos.