Washington. Estados Unidos dio cuenta este miércoles de posibles presiones inflacionarias a nivel mayorista, tras informar que los precios al productor subieron en febrero a su ritmo más rápido en un año y medio, impulsados por alzas en la energía y los alimentos.

El Departamento de Trabajo dijo que, en términos ajustados por estacionalidad, su índice de precios pagados a las puertas de las fábricas y las granjas aumentó un 1,6%, el mayor incremento desde junio del 2009, tras elevarse un 0,8% en enero.

La cifra duplicó ampliamente las expectativas de los analistas consultados por Reuters, que habían apuntado a un incremento del 0,7%. En 12 meses a febrero, los precios al productor subieron un 5,6%, la mayor alza desde marzo pasado, tras avanzar un 3,6% a enero.

El informe se conoce un día después de que la Reserva Federal dijera que esperaba que los aumentos en los precios de los alimentos y la energía fueran transitorios, pese a señalar que seguiría de cerca la marcha de la inflación y las expectativas de la población sobre su costo de vida.

Los economistas dijeron que debido a la enorme holgura presente en la economía no esperan que el alza de los precios al productor se traspase a los precios al consumidor en el corto plazo.

"Muchas de estas cosas no tienen mucho peso en el índice de precios al consumidor (IPC) porque las ponderaciones son muy diferentes y en el índice al consumidor tiene un peso significativo el componente de los servicios", dijo David Resler, economista jefe de Nomura Securities International en Nueva York.

"Por lo tanto, estas cosas no se van a traspasar directamente al IPC, pero ciertamente son una razón para que la Fed vigile los precios de las materias primas", agregó.

El jueves se publicará el IPC de febrero. Para el IPC subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, el mercado espera un incremento del 0,1% tras un alza del 0,2% en enero.

Otro informe, del Departamento de Comercio, pintó este miércoles un panorama algo sombrío sobre el mercado inmobiliario, al informar de una caída del 22,5% en los inicios de construcción de viviendas en febrero.

Los inicios de construcción sufrieron su peor descenso en 27 años en febrero, mientras que los permisos de edificación cayeron a su menor nivel de la historia, lo que sugiere que el golpeado sector inmobiliario aún no repunta de su peor crisis.

Los inicios de nuevas construcciones bajaron un 22,5% el mes pasado a una tasa anual de 479.000 unidades, apenas por encima de un mínimo histórico alcanzado en abril del 2009. La cifra representó una tremenda decepción para los economistas, que aguardaban un descenso menor, a 570.000.

Los permisos de construcción, que adelantan la demanda futura por construcción, cayeron a un piso histórico de 517.000 desde un dato revisado de 563.000, y se situaron un 20% por debajo de los niveles vistos en febrero del 2010.

"No es un buen comienzo de cara a la temporada de construcción de la primavera (boreal)", dijo Scott Brown, economista de Raymond James, St. Petersburg, Florida.

Los futuros de las acciones en Estados Unidos frenaron sus alzas tras el dato de la construcción y el dólar se mantuvo sin cambios frente al euro y el yen.

El incremento en los precios mayoristas se reflejó en casi todos los rubros. Los precios de la energía subieron un 3,3% en febrero, el mayor ritmo desde enero del 2010, tras haber aumentado un 1,8% el mes anterior.

Los precios de la gasolina, que subieron un 3,7%, representaron un 40% del alza en el índice de energía. Los precios de los alimentos saltaron un 3,9%, el mayor ritmo desde 1974.

Sin considerar los costos volátiles de la energía y los alimentos, los precios al productor subyacentes subieron un 0,2% el mes pasado, en línea con las expectativas, y tras un alza del 0,5% en enero.

El mes pasado, el índice subyacente fue impulsado por un incremento del 1,0% en vestuario, mientras que los precios de los vehículos de pasajeros subieron un 0,6%.

En los 12 meses a febrero, el índice de precios subyacente acumuló un alza del 1,8% desde una tasa de 1,6% en enero, en línea con las expectativas y el mayor incremento desde agosto del 2009.