Brasilia. El gobierno de Brasil presentó este miércoles al Congreso el proyecto de presupuesto 2012, el cual asume un robusto crecimiento económico del 5% y una inflación del 4,8%.

La proyección de crecimiento para el 2012 se conoce en momentos en que la economía de Brasil muestra crecientes señales de desaceleración.

La cifra es mucho mayor que la estimación consensual de los economistas, de 3,9%, lo que generó dudas sobre el compromiso del gobierno con la disciplina fiscal.

Una perspectiva de crecimiento optimista corre el riesgo de sobrestimar los ingresos impositivos y podría forzar a una nueva ronda de recortes presupuestarios el próximo año.

El gobierno contempla inversiones públicas por 165.300 millones de reales (US$104.300 millones) en el 2012.

El proyecto establece además una meta de superávit presupuestario primario de 114.000 millones de reales para el próximo año, menos que la cifra revisada de 128.000 millones de reales de este año.

Se espera que los precios al consumidor, medidos por el referencial Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), se eleven un 4,8%, señalando un enfriamiento de la inflación, actualmente superior al 7% anual.

Se prevé que la moneda de Brasil, el real, promedie 1,64 unidades por dólar, un poco más débil que el nivel actual de cerca de 1,59 unidades por divisa estadounidense.

Los analistas esperan que el PIB de Brasil crezca 3,8% este año, según el más reciente sondeo semanal Focus del Banco Central entre entidades financieras.

Algunos economistas afirman que la agitación financiera mundial podría reducir el crecimiento de Brasil aún más este año, tras una fuerte pero insustentable expansión del 7,5% el año pasado.

A diferencia de muchos otros países, el presupuesto de Brasil es más una orientación que un mandato absoluto de gasto. El gobierno tiene algo de libertad para asignar fondos en áreas donde el gasto no es dictado por la Constitución.

El Congreso tiene plazo hasta fin de año para aprobar el proyecto de ley. El impedir que legisladores rebeldes aumenten aún más los gastos será un desafío mayor para el gobierno.

El lunes, las autoridades de Brasil afirmaron que continuarían el curso de la disciplina fiscal y anunciaron un aumento de 10.000 millones de reales en la meta de superávit presupuestario primario para este año.