Tras el anuncio hecho por el presidente Hugo Chávez de impulsar la exportación de café a Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Siria, entre otras naciones, voceros de los sectores productor y transformador reiteraron que la constante caída de la cosecha nacional deja poco espacio para cumplir la promesa; por lo que solo la reexportación permitirá honrar el compromiso.

"Con base en los resultados de los últimos tres años, podríamos inferir que la cosecha estará en 1,2 millones de quintales (unas 55.200 toneladas), pero la demanda es de entre 1,8 y 1,9 millones de quintales. Eso significa que tendremos que importar para suplir las necesidades del país", señaló Nelson Moreno, presidente de la Asociación Venezolana de la Industria del Café (Asicaf).

Las afirmaciones de Moreno no dejan chance a la duda: no existe excedente para exportar.

No obstante, y aun cuando desconoce las directrices que rigen en la materia, el vocero señala que para el país es un buen negocio reexportar parte del café que importa principalmente desde Brasil, Nicaragua y El Salvador.

"La combinación de costos entre el café importado y el nacional podría dar un balance adecuado para permitir la exportación. Eso, además de proporcionar divisas, mantendría la presencia del café venezolano en otros mercados", afirma Moreno.

Al recordar que las empresas privadas que existen en el país adquieren 100% de su materia prima a los caficultores nacionales, Moreno señaló que solo el Gobierno puede importar el grano, por lo que la política de exportación está supeditada a la planificación que hagan las autoridades.

Poco ruido y pocas nueces. Aun cuando destacan la ventaja económica que significa la reexportación de café, los productores primarios rechazan que se utilice este mecanismo para honrar un compromiso hecho a espaldas de los propios caficultores y obviando la realidad del rubro.

"Desde hace años la producción viene cayendo por malas políticas sectoriales. Es más importante rescatar el terreno perdido para luego pensar en exportar", señaló una fuente del sector que prefirió no ser identificada.

En su opinión, se le hace un flaco servicio al cultivador estimulando unas exportaciones basadas en café importado, toda vez que ello significa que se prefiere aumentar la traída de producto foráneo que invertir en el crecimiento de la cosecha local; aun cuando reconoció que la baja cuota destinada a la exportación no afectará al mercado interno.

En este mismo orden, la fuente señaló que se mantienen a la espera de la fijación del precio del café, al tiempo que denunció que muchos productores están siendo marginados por las empresas del Estado (Madrid, Fama de América y Venezuela).

"Dado que no están comprando, el precio se ha devaluado", dijo la fuente, quien afirmó que el quintal del grano lavado tipo A, regulado en Bs.F. 585, está siendo pagado hasta en Bs.F. 380.