Buenos Aires. Las protestas sindicales con bloqueos a plantas y yacimientos petroleros se multiplicaban este miércoles en Argentina, lo que amenaza la producción, la refinación y la distribución de crudo y derivados, dijeron fuentes de la industria y gremialistas.

Los camioneros, uno de los sindicatos en pie de guerra, frenaron por horas la distribución de combustible en la populosa provincia de Buenos Aires, antes de que el gobierno los obligara a levantar la protesta para negociar por cinco días hábiles.

Los obreros petroleros podrían paralizar todas las refinerías el mismo miércoles en reclamo de un aumento salarial del 36%.

Y algunos yacimientos de la provincia patagónica de Santa Cruz -donde se extrae el 20% del crudo del país- están inactivos desde hace días por bloqueos de rutas, a la vez que una huelga de asistentes de tripulación está afectando el transporte marítimo de combustibles.

"Es un panorama muy confuso el que tenemos", dijo a Reuters bajo condición de anonimato una fuente del sector que estaba preocupada por las medidas de los asistentes de tripulación y de los camioneros.

La inflación ronda el 25% en Argentina según estimaciones privadas, lo que ha incrementado los reclamos salariales y el riesgo a huelgas a menos de seis meses de la elección presidencial, en la que se espera participe la actual mandataria Cristina Fernández.

La tarde del miércoles, los camioneros que bloqueaban las plantas petroleras de la provincia de Buenos Aires levantaron temporariamente la protesta para negociar un acuerdo salarial.

La medida de fuerza de los camioneros se levantó ante un pedido del gobierno para que las partes se sienten a negociar por cinco días, aunque los trabajadores del transporte amenazaron con volver a protestar si no logran un acuerdo tras ese plazo.

Las principales compañías energéticas del país son YPF -filial de la española Repsol-YPF- y las unidades locales de Royal Dutch Shell, Petrobras y Exxon Mobil Corp.

El sector de la refinación -con una capacidad de más de 600.000 barriles por día (bpd)- opera al límite en Argentina debido a que un aumento grande del consumo no ha sido acompañado por nuevas inversiones, lo que genera intermitentes restricciones en el abastecimiento.

El difícil panorama que enfrenta el sector podría verse agravado si los obreros de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles cumplen su amenaza de lanzar una huelga en las refinerías.

"Estamos haciendo asambleas en todas las refinerías del país tratando de informarles a los compañeros. Si no tenemos un acercamiento, en el transcurso de las horas nos adelantaremos con una medida nacional", dijo Pedro Milla, secretario gremial de la federación.

Provincia conflictiva. En la provincia de Santa Cruz, cuna política de la presidenta Cristina Fernández, los conflictos ya llevan semanas.

"La situación en Santa Cruz es caótica", afirmó una fuente de las compañías energéticas.

Primero, los trabajadores petroleros paralizaron durante casi todo abril las actividades, lo que dejó al país al borde del desabastecimiento de combustibles.

A los pocos días de que se levantara esa protesta, los docentes, que llevan más de 20 días sin dictar clases y que denunciaron agresiones de miembros de un sindicato supuestamente vinculado al gobernador provincial, iniciaron el bloqueo de una ruta del norte de la provincia, otra movida que frenó las operaciones de Repsol-YPF, Pan American Energy y Sinopec.

Fuentes de las empresas no pudieron precisar cuáles eran las instalaciones afectadas en la provincia.

A este conflicto se sumó en horas recientes una huelga de empleados de vigilancia que custodian los yacimientos de crudo y el bloqueo de instalaciones petroleras por parte de un grupo de desocupados en la misma región.