Rescatar la totalidad de las variedades de uva pisquera permitidas por ley, es una de las líneas de investigación que desarrollan la Asociación de Productores Pisqueros (APP) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, (INIA) Intihuasi, para poder fabricar nuevos productos con sabores y aromas distintivos que permitan la diversificación del pisco chileno.

Así lo dio a conocer recientemente el subdirector de Investigación del INIA Intihuasi, Antonio Ibacache, quien destacó que junto a la APP han ejecutado los primeros trabajos sobre estas variedades, que tienen un alto potencial para elaborar una nueva gama del destilado.

Según la resolución del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) existen 13 variedades que pueden ser usadas para la fabricación de pisco. De ellas, en la actualidad sólo se utilizan comercialmente cinco, explicó el profesional.

De acuerdo a Ibacache, hay aproximadamente 10.000 hectáreas de uva pisquera y en la mayor parte de ellas se cultivan cinco variedades: Moscateles Rosada, de Alejandría y de Austria; Torontel; y Pedro Jiménez.

A su vez, la legislación vigente especifica que existen ocho variedades accesorias: las Moscateles Temprana, Amarilla, de Canelli, de Frontignan, de Hamburgo, Negra, Orange y Chaselas Musque Vrai. De todas ellas, ninguna se cultiva comercialmente, a excepción de la Moscatel Amarilla y Negra, en la Región del Maule, pero presenta una escasa relevancia en términos de volumen.

El subdirector de Investigación del INIA Intihuasi precisó que estas ocho variedades son cultivadas por unos pocos productores, correspondiendo a plantas aisladas, cuyas uvas no se venden en forma masiva.

Por esta razón, la Propuesta de Política de Apoyo a la Agricultura Pisquera, generada en el marco del Programa de Innovación Territorial (PIT) Nuestro Pisco, considera en sus planteamientos conocer el comportamiento agronómico y enológico de las variedades pisqueras escasamente cultivadas.

El objetivo es que a futuro puedan establecerse los parámetros técnicos-agronómicos de estas variedades y, finalmente, elaborar nuevos piscos, incrementándose la oferta del destilado nacional en los distintos segmentos de consumidores.

De hecho, el gerente general de la APP, Fernando Herrera, cree que este tipo de investigación mejorará la gama de productos, porque el pisco ha retomado su valor en un mercado premium, orientado al público más exigente.

Para el asesor del PIT, Pedro Hernández, actualmente se ha avanzado en rescatar estas variedades e identificar sus características sensoriales. De acuerdo a este profesional, el paso a seguir debiera ser realizar ensayos con tales variedades, en diversos lugares de la zona pisquera, identificando sus requerimientos técnico-agronómicos.

En el breve plazo, se espera presentar esta investigación a los organismos que apoyan los proyectos innovadores a nivel regional, con el propósito de concretar las etapas que faltan por desarrollar.

Según la directora del PIT, Paulina Cerda, “esta iniciativa es una muestra más de que el sector mira hacia el futuro, buscando mejorar en competitividad, aumentando los ingresos de su base productiva e industrial”.

Cabe consignar que el PIT Nuestro Pisco es ejecutado por el INIA y cofinanciado el Ministerio de Agricultura, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).