La meta programada era acumular US$50 millones en concepto de reservas internacionales netas. O sea que al 31 de diciembre de 2010, el Banco Central de Honduras (BCH) tenía que registrar en sus cuentas US$2.176.3 millones, superior a los US$2.116.3 millones del año previo.

Así está plasmado en la Carta de Intenciones que la administración de Porfirio Lobo Sosa suscribió con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 1 de octubre en Washington.

"El programa contempla como meta una acumulación anual de reservas internacionales netas de US$50 millones en 2010 y US$220 millones en 2011", subraya el programa económico que tiene vigencia por 18 meses, y que expira en marzo de 2012.

Sin embargo, cifras preliminares indican que las reservas monetarias superarán US$2.700 millones al cierre del presente año, lo que significará un incremento superior a US$500 millones respecto al 31 de diciembre de 2009.

Un estudio del BCH revela que ese comportamiento ha estado determinado por una mayor compra neta de divisas y por un incremento en las donaciones, principalmente de la Cuenta del Milenio (US$72,9 millones).

La compra de divisas oscila entre US$320 y US$350 millones, la que se ha visto influenciada por el aumento en las exportaciones de bienes. Otro factor que ha contribuido ha sido el decremento en los pasivos internacionales de corto plazo.

Los US$2.700 millones en concepto de reservas equivalen a una cobertura de 3,4 y 3,6 meses de importaciones de bienes y servicios.