Pekin. El superávit comercial de China se redujo en el 2010 por segundo año consecutivo, dando a Pekín argumentos para repeler la presión de Estados Unidos para que revalúe su moneda más rápido.

El gobierno chino apelará a estas últimas cifras como evidencia de que está progresando en el equilibrio de su economía, volcándola hacia el consumo doméstico, cortando su dependencia de las exportaciones y dando al mundo un impulso a través de un aumento de las importaciones.

Para Estados Unidos, sin embargo, esto podría estar ocurriendo muy despacio, con la brecha comercial entre las dos economías más grandes del mundo -un asunto políticamente sensible- ampliándose aún más en el 2010.

Pero diciembre fue un mes consistente con lo que ha sido el patrón desde que estalló la crisis financiera global hace más de dos años. Con la economía china creciendo más rápido que el resto del mundo, las importaciones eclipsaron a las exportaciones.

Las exportaciones chinas durante diciembre crecieron un 17,9% respecto al mismo mes del año anterior y las importaciones aumentaron un 25,6%, informó este lunes la oficina aduanera.

Eso dejó al país con un superávit comercial de US$13.100 millones, bastante por debajo de las expectativas de analistas que esperaban US$20.000 millones y la cifra más baja en ocho meses.

"Las importaciones son más fuertes que lo que esperábamos, lo que indica que la inversión doméstica y la demanda interna están impulsando principalmente el consumo doméstico", dijo Wang Han, economista de la firma CEBM en Shanghai.

En todo el 2010, el superávit comercial de China fue de US$183.100 millones, un 7% menos que los US$196.100 millones del 2009. El superávit había caído un 34% en el 2009 respecto a su máximo nivel antes de la crisis, casi US$300.000 millones en el 2008.

"Esto podría reducir la presión por la apreciación del yuan y también eliminaría parte de la presión sobre el banco central para lance un agresivo ajuste monetario", dijo Wang Hu, economista de Guotai Junan Securities.

Junto a una aceleración de la apreciación del yuan, para controlar la inflación el gobierno elevó el año pasado dos veces la tasas de interés y seis veces el nivel de reservas obligatorias de los bancos.

Un menor superávit comercial significa que menos dinero ingresa a China, lo que reduce la urgencia del banco central por absorber el excedente de dinero en la economía que puede hacer que suban los precios.