Montevideo. En medio de un Mercosur errante y lento para concretar acuerdos con otros mercados, el gobierno uruguayo pone el ojo en la Alianza del Pacífico para intensificar el comercio y abrirse a un conglomerado de países –Chile, Colombia, Perú y México– que también piensa en acercarse al bloque que nació en el Cono Sur.

El canciller Luis Almagro asegura que es “muy importante para todos” la reunión por una futura alianza entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico que tendrá lugar en julio. “Nos propusieron esta reunión y nosotros confirmamos asistencia”, dijo.

Desde Uruguay se ve “muy bien” esa idea, aseveró el ministro de Relaciones Exteriores. “Hay que continuar sumando, no estamos tan lejos” de concretar la convergencia entre los bloques, añadió.

A fines de mayo, el vicepresidente de la República, Danilo Astori, se refirió a la necesidad de apertura del Mercosur con otros bloques, como el acuerdo con la Unión Europea –que aún está en tratativas–, y en el cual incluyó la gran oportunidad que ofrece la Alianza del Pacífico.

“Uruguay no puede olvidarse de la región pero no puede morir ahí (…). La Alianza del Pacífico es una excelente plataforma. El Mercosur no puede ser una estación terminal, tiene que ser una plataforma de lanzamiento”, indicó Astori a fines del mes pasado.

El vínculo comercial de Uruguay con el Mercosur, además de las rispideces que generan las asimetrías con de Argentina y Brasil y sus medidas discrecionales, se ha disminuido y reflejo de ello es la caída de las exportaciones hacia el bloque.

El año pasado, respecto a 2012, ese registro descendió 1,3%, según datos de la agencia de promoción Uruguay XXI. En 2010, las exportaciones al Mercosur, sobre el total de las ventas al exterior de Uruguay, representaban el 32,1%; en 2013, significaron el 26,7%.

No ha sido menor el desempeño gracias a que durante el último año han aumentado las relaciones comerciales con Venezuela.En la misma línea que Almagro y Astori, el exministro de Economía y Finanzas, Álvaro García, también alienta una apertura mayor para zafar de un Mercosur que atenaza más que brindar oportunidades. Uno de los principales asesores del candidato presidencial, Tabaré Vázquez, dijo a fines de abril durante un foro en la Academia Nacional de Economía que será relevante afirmarse en acuerdos comerciales con países del bloque Asia-Pacífico.

Con Tratados de Libre Comercio (TLC) entre los cuatro miembros del bloque y rebajas arancelarias en un 92% de sus productos, la Alianza del Pacífico –fundada en 2011– representa el 36% del PIB regional. Además, concentra el 50% del comercio total y atrae el 41% de la inversión extranjera directa.

Los cuatro países juntos cuentan con una población de 212 millones de personas con un PIB per cápita promedio de US$ 10.000.

La Alianza del Pacífico comenzó este viernes su IX cumbre en la que estará sobre la mesa el diálogo con el Mercosur, a pedido de Chile. Caracterizada por su naturaleza pragmática desde su fundación en 2011, esta plataforma de libre comercio con la vista puesta en Asia ha ido fortaleciéndose hasta convertirse en un referente de estabilidad para inversores, concuerdan diversos analistas.

“Esta es una plataforma que ofrece oportunidades, que ha probado ser flexible e irse actualizando sesión tras sesión”, dijo esta semana el canciller mexicano, José Antonio Meade.Además de la concreción de la incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), en la cumbre de Punta Mita –en México– se espera avanzar en los mecanismos de integración de nuevos miembros plenos entre los 32 observadores de la plataforma.

Por el momento, Costa Rica es el país que más avanzado tiene el proceso de adhesión al bloque, seguido de Panamá, que en abril firmó el TLC con México, el único país del bloque con quien le faltaba ese requisito. De todas formas, hay analistas extranjeros que no creen buena idea la convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.

Expertos estiman que la naturaleza, objetivos, funcionamiento e incluso corrientes ideológicas distintas de las dos plataformas hacen difícil una integración entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.

Esta última con un talante más proteccionista y que impide a sus miembros unirse a otros acuerdos económicos sin el consenso de los países del bloque.