Pekín. China va en camino a otros cinco años de robusto crecimiento, aunque la inflación amenaza la estabilidad social y debe ser controlada, dijo este sábado el primer ministro chino, Wen Jiabao.

En la versión china del discurso estadounidense "Estado de la Unión", Wen dijo en la sesión anual del parlamento que la máxima prioridad este año es detener el alza de los precios que están haciendo difícil la vida para la gente común.

Pero al establecer un plan para los próximos cinco años, él dijo que el motor detrás del meteórico crecimiento económico de China aún está activo y que el gobierno está en una posición aún más fuerte para manejar a la mayor economía mundial hacia la prosperidad.

"Desde una perspectiva doméstica, los factores que favorecen el desarrollo de China y el desarrollo positivo a largo plazo no han cambiado", dijo Wen en un reporte ante el Congreso Nacional del Pueblo.

Con decenas de millones de personas trasladándose desde las granjas a las ciudades, la mayor apertura del país al comercio mundial, las fábricas y la propagación de las computadoras más hacia el interior del país, China buscaría un crecimiento del 7% al año desde el 2011 al 2015.

Eso marcaría una desaceleración desde el 11,2% que China promedió durante los últimos cinco años. Pero el objetivo es más bien un escenario del peor caso que una verdadera proyección -desde 2006 a 2010-, apuntó a un crecimiento del 7,5%.

"Hay una enorme demanda potencial en el mercado, los fondos de suministros son amplios, el nivel general científico y educacional del pueblo está aumentado", dijo Wen. "La capacidad del gobierno para ejercitar un control general y responder a los grandes desafíos ha aumentado significativamente", agregó.

Inflación ahora. El discurso anual de primer ministro es pronunciado en el enorme Gran Salón del Pueblo, lleno con miles de delegados aprobados por el Partido Comunista para que aclamar y aprobar sus políticas.

Pero el discurso televisado de Wen también apunta a miles de millones de ciudadanos comunes de quienes los líderes del partido temen que puedan convertirse en fuentes de ira a menos que se resuelvan las quejas sobre el alza de los precios, las casas de precios inaccesibles y el costoso sistema de salud.

Wen dejó en claro que abordar esas preocupaciones afectarían a la política económica de China, ajustando las decisiones sobre todo, desde los ingresos de los campesinos a la tasa de cambio del yuan.

"Ultimamente, los precios han subido muy rápidamente y las expectativas de inflación se han incrementado", dijo Wen.

"Este problema incumbe al bienestar de la gente, pesa sobre los intereses generales y afecta la estabilidad social. Debemos, por lo tanto, volver nuestra máxima prioridad en control macroeconómico el mantener los niveles generales de precios estables", aseguró el líder chino.

Para el 2011, el gobierno buscaría mantener la inflación promedio en niveles cercanos al 4%, dijo Wen. La inflación ha estado cerca de un máximo de dos años en más de 5% en los últimos meses. Los aumentos de precios de las casas de lujo también han desafiado los esfuerzos de control del gobierno.

El fracaso a la hora de controlar los precios de los alimentos, residencias y otros bienes podría convertirse en más que un problema económico para el gobernante Partido Comunista, nervioso ante posibles disturbios, especialmente después de los alzamientos que han remecido a Medio Oriente.

Wen dijo que China también busca generar nuevas fuentes de demanda interna que volverían al crecimiento económico menos dependiente de sus exportaciones baratas y proyectos de infraestructura.

"Expandir la demanda interna es un principio estratégico de largo plazo y un punto básico del desarrollo económico de China, así como un medio fundamental y un requisito interno para promover un desarrollo económico equilibrado", declaró.