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El boom de las apps de salud y el desafío de generar confianza en los pacientes
Viernes, Noviembre 18, 2016 - 07:00

Por Pepe Martínez Cevasco, CEO de Bukeala.

Si bien es cierto que el constante desarrollo de aplicaciones para el control y cuidado de la salud de los pacientes es beneficioso; los riesgos que se asumen a la hora de compartir información personal aumentan considerablemente. La clave se encuentra en poder diseñar un producto/servicio con la responsabilidad y ética necesarias para que los usuarios lo noten y se sientan contenidos y cuidados.

De acuerdo con un informe publicado por “The Journal of the American Medical Association” (JAMA), de 211 apps relacionadas al control de la salud, el 81% no tenía una política de privacidad asociada. De las restantes que sí la tenían, no todas realmente protegían los datos personales: el 80,5% de ese universo los recolectaba y el 48,8% además los compartía.

En tanto, muchos de los permisos que los usuarios usualmente aceptan incluyen la autorización a acceder a información sensible como ubicación (17,5%), activación de la cámara de fotos (11,4%) y del micrófono (3,8%) y modificación o eliminación de datos.

El crecimiento de descargas de apps para el cuidado de la salud es cada vez más rápido: según el IMS Institute for Healthcare Informatics, en los Estados Unidos el número de apps disponibles ascendió a las 165 mil este año, lo que representa un crecimiento del 106% respecto del 2013.

Sin embargo, los estrictos estándares a cumplir dispuestos por la Regla de Privacidad, de acuerdo con la Ley de Portabilidad y Contabilidad de Seguros de Salud de ese mismo país (HIPAA); terminan frustrando a gran parte de los emprendedores, al descubrir que sus proyectos no tienen un marco legal que los avale.

Algunos de los proyectos creados para garantizar un uso más seguro de los datos personales fueron por ejemplo HealthVault de Microsoft; HealthKit de Apple o el mismo Google Health, ya desactivado por la empresa por no haber resultado un producto escalable. De igual manera, ninguno de ellos realmente asegura el control final de los datos recolectados.

Desde mi experiencia como emprendedor en el área de ehealth, si bien existe una alta preocupación por parte de los pacientes respecto del uso que se le da a sus datos personales, la mayoría están dispuestos a compartir información sensible siempre que haya un manejo responsable y sobretodo ético en la recolección de los datos, que no afecte su calidad de vida y su privacidad.

El equilibrio es posible. Nos encontramos en un momento “bisagra” para la innovación de tecnología para la salud. Tenemos la oportunidad de desarrollar mercados y generar oportunidades de negocios aún más rentables si los usuarios realmente se sienten cuidados (y no usados) por quien ofrece hacerlo desde una plataforma tecnológica.

La investigación y la información son los dos puntos clave que permitirán que nuestros proyectos evolucionen desde “una app de fitness” a un innovador eslabón dentro del sistema de salud que pueda realmente cambiar y mejorar la vida de los pacientes.

Debemos enfocarnos en que los usuarios y clientes comprendan que son parte de una meta global, la cual, estoy seguro, comparten todos aquellos que trabajan y emprenden en ehealth: mejorar la calidad de vida de las personas basándonos en la prevención y cuidado personal.