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El indiscutible sello de los Solistas Barrocos Ingleses
Miércoles, Enero 9, 2019 - 11:00

Este colectivo bajo el mando de John Eliot Gardiner, busca lograr un sonido idéntico al que tenían las obras al momento de su estreno.

Hace 19 años, cuando nos preparábamos para conmemorar el aniversario 250 de la muerte de Johann Sebastian Bach, un grupo de músicos conocido como los Solistas Barrocos Ingleses se embarcó en una aventura musical sin precedentes: una gira de un año entero, por casi un centenar de templos de Europa (y culminando en una iglesia episcopal de Nueva York), siguiendo el calendario de las festividades religiosas y tocando la totalidad de las cantatas del compositor.

La Peregrinación Bach, como se llamó este proyecto, fue dirigida por el acucioso músico inglés John Eliot Gardiner y quedó registrada para la posteridad en una serie de discos que se han ganado varios premios importantes. El volumen 1, por ejemplo, que contiene las cantatas para la Noche de San Juan, se llevó el trofeo de Grabación del Año en la entrega de los Premios Gramophone de 2005. Hoy al escuchar estos discos uno sigue maravillándose con los múltiples aciertos de su interpretación instrumental: esas melodías cíclicas de cantatas como la número ocho son abarcadas con flautas que parecen gorjeos de pájaros y con cuerdas pulsadas, creando un efecto que la revista Gramophone llamó “delicadeza mágica”.

Buena parte del sello sonoro de los Solistas Barrocos Ingleses radica en la preocupación por los instrumentos. Interesados por una interpretación de carácter histórico, eligen instrumentos de época (que pueden ser originales o copias hechas a partir de los planos originales). Su idea es lograr un sonido que sea lo más parecido posible a cómo estas obras eran escuchadas en su tiempo. Las fuentes para la investigación son diversas, pero comienzan en los documentos personales y notariales del mismo compositor. Sabemos que luego de la muerte de Bach se repartieron entre sus herederos los instrumentos que le habían pertenecido: cinco clavecines, dos laúdes-clave, tres violines, dos chelos, una viola da gamba, un laúd y una espineta. Si Bach los tenía, conocía su sonido y con seguridad compuso con ellos en mente.

Pero, a pesar de que la agrupación viene a Cartagena a ofrecer dos recitales dedicados enteramente a la música de Bach, lejos está de concentrarse en este compositor o en su época. En los años 90 fueron famosas sus grabaciones de los conciertos para piano de Wolfgang Amadeus Mozart con el sello disquero Archiv, y esa experiencia les dio el conocimiento suficiente —la articulación, el dominio de las formas melódicas— para lanzarse a grabar la ópera Idomeneo, rey de Creta, que Mozart había estrenado en 1781. “Hay que ser pragmático pero no rígido cuando uno se aproxima a la música del pasado”, decía John Eliot Gardiner, el fundador del grupo, en una entrevista de 1979. Hoy su repertorio abarca desde Monteverdi hasta Haydn y suenan igual de cálidos en la música de cámara, la música sinfónica o la ópera.

El misterio de Bach

Sucede, sin embargo, que en los últimos años ha renacido un especial interés en la figura de Bach por parte de Gardiner. Comenzó con la Peregrinación Bach y siguió en 2013 con la publicación de su libro La música en el castillo del cielo (dos años después apareció la traducción al español gracias a la editorial Acantilado). El libro, de más de 900 páginas, es una mezcla entre la biografía del compositor, los recuerdos e impresiones del intérprete y el análisis del musicólogo. Y es, sobre todo, un documento necesario porque aunque la música de Bach es escuchada en todos los rincones del mundo, siguen existiendo muchos baches en el recuento de su vida.

La primera biografía de Bach que se escribió fue la de Johann Nikolaus Forkel, publicada medio siglo después de la muerte del músico. Algunos recordamos con cariño la edición en español del Fondo de Cultura Económica, pero no hay mucho más allá de eso, del cariño. Aunque Forkel reveló algunos datos importantes, su libro está hecho más con un espíritu romántico. Para explicar el alto grado de dominio técnico del compositor, dice simplemente que era “diligente”. En lugar de profundizar en ciertos temas, se dedica a la alabanza. Quizá no sea raro que por esa misma época se empezara a hablar de la música de Bach como “el quinto evangelio”.

Entrevistado a raíz de la traducción de su libro al español, Gardiner explicó mejor ese dominio técnico, detallando aquello que fascina por igual a músicos y científicos: “El sello distintivo de la música de Bach radica en la lucidez de su estructura y en la satisfacción matemática de sus proporciones”.

Pero además, en su libro hay afirmaciones que sustentan esa aproximación de los Solistas Barrocos Ingleses a las partituras originales. Cuando habla de “la exuberancia juvenil y la vitalidad sin parangón” de muchas de sus obras, está tratando de desacralizarlo con palabras, de la misma manera que lo hecho en los discos. Lo cual trae a colación un conflicto de adjetivos que registró la revista Gramophone cuando intentó comparar dos grabaciones de las cantatas de Bach: una del conjunto inglés y otra de la agrupación dirigida por el gran maestro japonés Masaaki Suzuki. En tanto que la versión de los japoneses era “excelente”, la de los Solistas Barrocos Ingleses sonaba “más cálida”.

Todo ese conocimiento es el que traen al Cartagena XIII Festival Internacional de Música en los recitales que ofrecerán los días 9 y 10 de enero. Van a interpretar conciertos para violín y clavecín, una de las Suites orquestales y uno de los Conciertos brandemburgueses. Johann Sebastian Bach, nos dice el libro La música en el castillo del cielo, era un ser sensible a los ciclos de la naturaleza y los cambios de las estaciones. Quizás en ese sentido tenía también un instinto científico: el calendario lunar, que asigna cada año fiestas religiosas como la Cuaresma, es del dominio de la astronomía.

En su página oficial, los Solistas Barrocos Ingleses se muestran entusiasmados por su presencia en Cartagena y con la temática de este año: “Los números, la simetría, las proporciones, las fuerzas naturales y la dinámica cósmica como fuente de inspiración de grandes compositores”. Acorde con ese espíritu, explican en qué consistirá su aporte al Festival: “Estaremos celebrando la música de un compositor a quien asociamos con una combinación entre lo técnico y lo divino”.

Autores

El Espectador