Pasar al contenido principal

ES / EN

El “profe” detrás del primer colegio público bilingüe
Lunes, Mayo 30, 2016 - 09:59

Fabián Padilla fue elegido el 26 de mayo como el Gran Maestro por su trabajo en el colegio Jorge Nicolás Abello, el primer estatal en graduar alumnos con buen nivel de inglés en Barranquilla.

El pasado martes, entre los cientos de personas que hacían largas colas en la Embajada de Estados Unidos en Colombia, había 16 estudiantes barranquilleros. Todos habían aterrizado en Bogotá provenientes del colegio público Jorge Nicolás Abello para recibir por primera vez su visa. Era el permiso para sumergirse durante tres semanas en un campo de inmersión de inglés en el estado de Georgia. De los 30 cupos que el Mineducación le había dado a esa ciudad caribe para hacer parte de ese plan piloto, ellos, de estratos uno y dos, se habían quedado con más de la mitad.

La anécdota la cuenta entre risas Fabián Padilla. Y se ríe no solo por el hecho de que el colegio donde él es profesor de inglés haya arrasado en esa convocatoria atravesada por pruebas y entrevistas, sino porque es el resultado más contundente del proyecto que él y otros colegas ingeniaron hace nueve años: tratar de convertir esa institución de 1.350 alumnos en el primer colegio público bilingüe de Barranquilla, hazaña que en octubre del año pasado quedó concretada con resolución y sello de la Alcaldía y por la que anoche recibió el premio Gran Maestro, otorgado por la Fundación Compartir.

Pero lo primero que advierte Fabián es que ese reconocimiento no es solo suyo. Él, de 32 años, está en representación de otros nueve profesores que se juntaron para que todos sus estudiantes y colegas hablaran, aprendieran y enseñaran con un buen nivel de inglés.  “¿Un colegio público bilingüe? ¡No! A la gente eso le parecía una locura. Pero empezamos despacito, la rectoría nos apoyó y poco a poco los maestros de varias áreas se fueron sumando. Al final todos terminaron haciendo un esfuerzo enorme por sacar adelante ese sueño”, dice.

Se refiere a que después de que estuvo clara la propuesta en 2007, todos los maestros se animaron a mejorar su inglés. ¿Cómo? Quedándose horas extras después de clases; yendo al colegio, en el barrio Los Andes, sábados en la mañana o en la tarde o cuando tocara. Y luego, haciendo cursos extras en la Universidad del Norte. “Y así comenzamos poco a poco a mezclar el conocimiento y el contenido con una lengua nueva”.

Eso, explica Fabián, permitió que los alumnos dejaran la apatía por los idiomas, porque tenían la certeza de que de nada les iba a servir por sus escasos recursos. La mayoría provenía de entornos vulnerables. “No confiaban –cuenta– en que algún día podrían ir al exterior ni que tendrían que comunicarse alguna vez en esa lengua. Ahora, gracias a este esfuerzo, hemos roto esas barreras. Por ejemplo, una alumna nuestra fue becada en Roma para hacer su pregrado y tenemos otra en Estados Unidos. Y eso anima a todos los demás”. Lo que queríamos es que Colombia nos conociera y entendiera que no solo los colegios privados tienen esa posibilidad. Por eso estamos aquí, en Bogotá. Para que ellos también se atrevan”.

El mejor rector colombiano

Por su trabajo en la escuela María Auxiliadora, en el municipio La Cumbre (Valle del Cauca), Rubén Darío Cárdenas también fue galardonado. Él, que desde hace diez años está al frente de siete sedes ubicadas en un área que por años fue zona roja, recibió el premio Gran Rector por haberse ingeniado proyectos productivos con sus estudiantes basados en los artículos agrícolas de los campesinos.

Pero más allá de esas estrategias, entre las que cuentan una panadería y un laboratorio donde producen su propio aceite se ha reivindicado el papel de la escuela en la ruralidad. “Porque mientras todos conspiran contra la educación, por medio de corrupción o de mensajes equivocados en la televisión y en los medios de comunicación, nosotros tratamos de salvar vidas con el conocimiento. Siempre hemos remado contra la corriente”.

Foto: Pexels

Autores

ELESPECTADOR.COM