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¿Es el periodismo una profesión de alto riesgo en América Latina?
Martes, Abril 17, 2018 - 05:19

Comunicadores de Colombia, Ecuador y México analizaron las amenazas en países donde se evidencian diferentes tipos de violencia hacia quienes ejercen su profesión en zonas de alto riesgo.

Las estadísticas internacionales dan cuenta del riesgo que implica ejercer la profesión de periodista en la  América Latina, donde en 2017 murieron 23 comunicadores, según el Instituto Internacional de Prensa (IPI). México, ese año, registró el mayor número de comunicadores muertos, por delante de Irak y Siria, un flagelo del que hasta ahora estaba ajeno Ecuador.

El viernes 13 de abril la percepción que se tenía de este riesgo en este país de la Mitad del Mundo cambió, cuando el presidente Lenín Moreno confirmó el asesinato de un equipo periodístico del diario El Comercio que el pasado 26 de marzo cayó a manos de grupos armados en la frontera con Colombia.

Los nombres del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paul Rivas y el conductor Efraín Segarra estarán incluidos este año en los informes de los organismos internacionales, mientras la sociedad ecuatoriana ha iniciado un debate singular sobre los peligros que enfrentan los profesionales del gremio en este país.

Desde Ecuador, Arturo Torres, quien fuera editor de investigación y judicial del rotativo El Comercio hasta enero de 2018, afirmó que la muerte sus tres excompañeros cambiará la forma de ejercer el periodismo en el país, ya que ahora el gremio periodístico se encuentra “en el blanco“ de grupos terroristas y que este hecho marca un inesperado precedente.

“Nadie se esperó que termine tan violentamente y de una forma tan rápida, no nos esperábamos que en tres semanas ocurriera esto (…) mi esperanza era que cuajaran las negociaciones (…) pero esta dimisión de ejecutarlos tan vil a sangre fría es lo que llama la atención”, dijo Torres en entrevista con PúblicaFM.

El excolaborador de El Comercio señaló que el periodismo ecuatoriano ha denunciado durante años el problema social y de narcotráfico y guerrillas que subsiste en la zona fronteriza con Colombia, donde “lamentablemente” el Gobierno de Ecuador y colombiano no han sabido responder a las amenazas y necesidades de las comunidades de ambos lados de la línea limítrofe.

En referencia a la necesidad de los periodistas de estar en locaciones consideradas peligrosas, señaló que como gremio “nos toca, es nuestro deber, estar en lugares donde hay riesgo“ y colocó como ejemplo su presencia y labor periodística durante el golpe de Estado en Quito dirigido al expresidente Rafael Correa el 30 de septiembre de 2010.

“No tenemos nosotros el control de los hechos, pero sí tenemos la responsabilidad de informar y relatar”, expresó. En cuanto a esta nueva situación que vive el país, Torres indicó que se necesita revaluar todos los protocolos de seguridad existentes para precautelar la integridad física de los comunicadores de los medios de comunicación nacionales.

“Yo creo que es necesario crear manuales de seguridad para los reporteros (…) hay una corresponsabilidad, evidentemente necesitamos que nos den garantías y conocer el contexto del tema” y admitió la necesidad de que los comunicadores se preparen para realizar coberturas en zonas de riesgo.

A nivel regional, las cifras alarmantes sobe las amenazas, peligros y asesinatos a periodistas destacan por sus cifras. Según informó la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en un informe de su Comisión de Libertad de Prensa, unos 12 periodistas fueron asesinados en México durante el año 2017, además se registraron 507 agresiones verbales, físicas o psicológicas y 11 fueron desplazados para proteger su vida.

Ecuador-Colombia, frontera silenciada

Periodistas entrevistados por esta agencia expresaron su asombro e indignación por el secuestro y posterior asesinato del equipo ecuatoriano que viajó a la frontera a reportar la escalada de violencia, derivada del accionar de grupos armados vinculados al narcotráfico.

Fabiola León, corresponsal de Reporteros Sin Fronteras en ese país, señaló a Andes que en las declaraciones públicas de ambos gobiernos en este caso hubo contradicciones y silencios. En su opinión es preciso pedirle a ambos que levanten las reservas de la información respecto a las acciones que se realizaron para preservar la vida de los periodistas. Ya Ecuador se pronunció al respecto, pero Colombia no.

Desde Bogotá, esta experimentada periodista ha acompañado casos de secuestros, asesinatos y amenazas desde hace más de 10 años, donde en Colombia la violencia contra el periodista ha incrementado a través de extorsiones judiciales, según relató.

León consideró que en el país neogranadino existen aún muchas zonas “silenciadas” en la frontera con Ecuador, entre las que se encuentran al menos 300 municipios de todo el país, donde “informar se convierte en un riesgo“ y se les denominan como “hoyos negros de la información”.

En su opinión, se debe plantear cómo dar cobertura periodística al conflicto en el cordón fronterizo común y al postacuerdo por la paz, debido a los grupos disidentes armados que aún operan, de formas distintas, en las zonas.

Además, informó que Colombia se ha mantenido en los últimos 18 años como el segundo país donde más se registran asesinatos contra periodistas, con una cifra que se aproxima a 80 víctimas mortales.

Jineth Bedoya, otra experimentada periodista colombiana, con más de 23 años de experiencia de cobertura sobre el conflicto interno armado, indicó que jamás existió un verdadero control territorial militar por parte de Colombia y Ecuador, donde lamentablemente ha imperado el poder de grupos narcotraficantes.

“Yo conozco perfectamente la zona donde fueron secuestrados nuestros colegas ecuatorianos, muchas veces hice reportajes en esta zona de Esmeraldas, en Mataje específicamente (…) lo más grave de todo es que nos deja en ascuas a los periodistas que cubrimos el conflicto armado porque no sabemos si vamos a tener garantías de poder continuar con ese trabajo que Paul, Efraín y Javier hacían en la frontera”, indicó.

Bedoya, quien es subeditora del diario El Tiempo en Bogotá, comentó a  esta agencia que en su país tiene una larga historia e atentados contra la libertad de prensa, que incluye asesinatos, secuestros, amenazas y exilios.

De forma personal, Bedoya sufrió un primer secuestro por parte de paramilitares en mayo del año 2000 y un segundo por parte de las Farc (Ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en agosto de 2003 mientras cumplía su labor en las zonas selváticas entre las localidades de Meta y Guaviare.

“Esto que les ocurre a ustedes, lo llevamos viviendo más de cuatro décadas en nuestro país (…) lo tuvimos que afrontar con muchos colegas secuestrados”, agregó.

A una pregunta sobre recomendaciones para el gremio periodístico ecuatoriano, hizo hincapié en la necesidad de que los medios de comunicación elaboren un conjunto de medidas para la protección de sus integrantes. En el caso de su medio, propuso crear el ‘manual de cubrimiento del conflicto armado’ hace 16 años, como normas a seguir para autoprotegerse y cubrir situaciones de conflicto.

“Yo quiero decirles a todos los colegas de Ecuador que les habla una periodista sobreviviente (…) mi mensaje es que no se silencien, tenemos que cuidarnos y saber los límites, pero lo peor que podemos hacer es autocensurarnos, cumplamos con todos los parámetros de protección, pero que no nos censuremos”, aseveró.

Bedoya concluyó al señalar la necesidad de denunciar los flagelos que aún persisten en la frontera colombo-ecuatoriana, la ineficiencia estatal para la protección esas zonas y a la necesaria unión de esfuerzos entre gremios colombianos y ecuatorianos para honrar a los tres comunicadores de El Comercio con su investigación, que "empezó y que fue frustrada, podamos publicarla entre todos y todas”.

México, el peor lugar para el periodismo

En entrevista con Andes, el Subdirector general editorial del diario mexicano El Universal, Carlos Benavides, señaló que durante su participación en la reunión de medio año que concluyó este domingo en Medellín presidida por la SIP, se ratificó que México se mantiene como el país con más periodistas asesinados en la región, con el crimen organizado como la principal amenaza.

“El narcotráfico, bandas criminales, pero el componente que vemos con mayor preocupación es la complicidad con autoridades locales, policías municipales, estatales y en muchos casos personajes de la política local, que o bien trabajan para ellos o son amedrentados por ellos, y cuando un periodista se atraviesa en el camino con alguna investigación o historia, pues el desenlace que conocemos es periodistas o compañeros asesinados”, apuntó Benavides desde Ciudad de México.

En el caso específico de México, la principal causa de fondo, dijo, es la impunidad, donde se registra hasta un 90%. “Uno de cada 10 casos históricamente se acaba resolviendo y condenando a quien mató a un periodista”, resaltó.

Ante la situación actual que afronta Ecuador, el directivo mexicano recomendó que se trabajen nuevos protocolos de seguridad dentro de los medios de comunicación ecuatorianos, que involucren a fotógrafos, conductores y asistentes, uso de tecnologías y acorde a los distintos tipos de coberturas.

Esta agencia de noticias también conversó con el periodista mexicano Carlos Manuel Juárez, quien cubre localidades como Tamaulipas y Veracruz y contó que en el año 2016 fue un año muy fuerte para el periodismo en ese país, donde hubo 11 asesinatos dentro del gremio comunicador nacional.

“Se está ejerciendo (la violencia) en contra de reporteros que son incómodos, que no interpelan o no son parte de un grupo 'mainstream' (más influyentes) de periodistas, pero que en lo local generan contenidos que son molestos para grupos de poder económicos o criminales, son estadísticas que duelen, que nos han hecho reflexionar”, remarcó Juárez, quien trabaja como corresponsal de ‘Aristegui Noticias’ desde el estado de Tamaulipas.

Agregó que hay estados mexicanos donde los crímenes contra comunicadores tienen relaciones políticas, mientras que en otros se relaciona directamente al crimen organizado, coincidiendo así con la afirmación señalada por Benavides.

Según el informe más reciente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), durante 2017 en todo el mundo fueron asesinados 81 periodistas, entre ellos ocho mujeres. Hasta febrero de 2018, siete periodistas fueron asesinados en tres países de América Latina: tres en México, dos en Brasil y dos en Guatemala. Desde el año 2006 a enero de 2018, se han registrado 437 asesinatos en toda América Latina y el Caribe.

Denuncias recientes

En Haití, las autoridades nacionales llamaron este lunes a esclarecer el caso del desaparecido fotoperiodista Vladjimir Legagneur, quien desde hace un mes un reportaje en Grand Ravine, sur de la capital. El presidente haitiano, Jovenel Moise, denunció y pidió investigar el caso.

El pasado 15 de abril, el medio de comunicación salvadoreño La Prensa Gráfica (LPG) denunció en una publicación la desaparición de una de sus periodistas, sucedido en circunstancias desconocidas.  Se trata de la periodista como Karla Lisseth Turcios, de 33 años de edad, quien cubría informaciones sobre economía y desapareció de su casa.

El Comité para la Protección de los Periodistas registró al menos 1.885 homicidios de profesionales de los medios en un cuarto de siglo, entre 1992 y 2017. El 76% de las muertes se produjeron en 20 naciones atravesadas por la violencia bélica, el crimen organizado y graves conflictos políticos.

A partir de 2004, tras el inicio de las guerras en el Medio Oriente, se dispararon las cifras. Las víctimas no bajaron de 64 anuales y en 2007 se llegó al máximo histórico, 112, según esa fuente.

En tanto, el 44% de los 1.885 periodistas que murieron en ese período fueron asesinados, Muchos, como represalia por haber hecho su trabajo. Otros, por estar en lugares demasiado violentos, en los que no tiene valor la vida de ninguna persona.

Autores

Agencia Andes