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Es posible que comparta más cosas en común con sus amigos de lo que cree
Miércoles, Agosto 1, 2018 - 10:50

Es sabido que tendemos a elegir a amigos que son parecidos a nosotros. Pero investigaciones científicas recientes sugieren que las raíces de la amistad pueden ser más profundas de lo que se creía.

Los investigadores han descubierto hace mucho tiempo que los amigos tienden a buscarse unos a otros en base a las características compartidas. Elegimos entablar amistad con personas similares a nosotros en cuanto a edad, etnia, clase, nivel educativo, apariencia, e incluso entre quienes tienen una fuerza parecida al dar un apretón de manos.

Y de acuerdo con varias investigaciones, a usted y a sus amigos tal vez no solo les gusten la misma comida y los mismos memes, sino que también es posible que tengan una altura y edad similar, y genes y patrones neuronales parecidos, lo que significa que, bajo las mismas condiciones, sus cerebros funcionan de manera armoniosa.

 "Dios los cría y ellos se juntan". La prevalencia de la homofilia -la tendencia a entablar amistades con otras personas lo más más parecidas a uno en términos demográficos- se observa en diversas comunidades de todo el mundo, antiguas y modernas. Históricamente, los seres humanos han tendido a establecer relaciones íntimas con las personas menos diferentes a sí mismas.

Hace más de dos mil años, Platón notó que "la similitud engendra amistad" en su obra Fedro, y Aristóteles escribió: "Algunos lo definen como una cuestión de similitud; dicen que amamos a los que son como nosotros mismos". De ahí vienen proverbios como "Dios los cría y ellos se juntan".

Ahora, investigaciones recientes sugieren que el fundamento de una fuerte amistad también podría estar en nuestro ADN. De acuerdo con un estudio publicado en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciencies, la similitud entre amigos también se puede dar a nivel genético.

"Las personas encuentran afinidad con otras personas que tienen los mismos fenotipos que ellas, es decir, sus comportamientos, su estatura, el índice de masa corporal, las condiciones de salud y las adicciones, y eso hace que nos diferenciemos genéticamente", dijo a DW Dalton Conley, uno de los autores del artículo.

Freundinnen, (BEACHES) USA 1988, Regie: Garry Marshall

Nuestras características tienen una base genética. Investigadores de las universidades de Stanford, Duke y Wisconsin llevaron a cabo una serie de comparaciones genéticas en 5.500 adolescentes y descubrieron que las parejas de amigos compartían significativamente más similitudes genéticas que los que no eran amigos.

Conley señaló que el estudio era importante para establecer si las características de similitud eran comúnmente preexistentes entre esos amigos, o si se trataba de un caso en el que esas personas estaban fuertemente influenciadas por los demás. "Cuando vemos que los niños que son parecidos se agrupan, no podemos saber realmente si eso se debe a que están ejerciendo influencia entre sí, o si simplemente se eligen como amigos porque comparten esos rasgos. "

"Los genes proporcionan una buena forma de medir, en términos de clasificación, cuán importante es lo que sucede a nivel biológoco, y si las personas se influyen entre sí a través de la presión de grupo, por ejemplo: si uno fuma, y el otro fuma, o si alguien estudia mucho, y el otro también. ¿O se trata de que elegimos a nuestros amigos porque ya compartimos esas actitudes desde el vamos?

Los rasgos genéticos similares entre amigos no son indicativos de algo "mágico que funcione a nivel molecular" para conectarnos con ciertas personas, dijo Conley. Más bien, vemos este parecido genético debido a que los "comportamientos complejos por los cuales tendemos a diferenciarnos", como la meticulosidad, la asunción de riesgos y la adicción, por ejemplo, "tienen en sí mismos una base genética".

"Es decir, que, de algún modo, arrastramos a los genes con nosostros durante todo el proceso", dijo Conley a DW.

Symbolbild - Zwei Frauen halten Hände

Cerebros que se asemejan. Pero los amigos no solo presentan semejanzas genéticas. Los científicos también han descubierto que los cerebros de las personas que son amigas reaccionan, asimismo, de manera notablemente similar.

Un estudio neurocientífico, publicado en Nature Communications, examinó la actividad neuronal de 42 personas al mostrárseles videoclips, y descubrió que cuanto más cercanos estaban los amigos, más parecidas eran sus respuestas neuronales. Los videos variaban en contenido, desde comedia y música, hasta política y temas sobre el espacio, presentando, entre otros, un video de una boda judía gay, un video sobre el comportamiento del agua en el espacio y un falso documental australiano.

Notaron que las personas con vínculos sociales cercanos tendían a estar excitados, enfurecidos, aburridos, comprometidos y estimulados en los mismos momentos, incluso después de controlar otros factores que podrían dar lugar a respuestas similares, como la edad, el género, la nacionalidad y la etnia.

La congruencia en los patrones de respuesta fue tan fuerte que los investigadores encontraron que podían predecir la fortaleza de la relación entre dos personas simplemente observando cómo reaccionaban sus cerebros a los videos.

Los seres humanos favorecen las conexiones con una "tribu". "Si realmente lo piensas, el resultado es asombroso", dijo Adam Kleinbaum, autor del estudio, a DW.

"Sugiere que los circuitos neurales del cerebro están condicionados -y se condicionan cada vez más con el tiempo, creemos- para alentar la homofilia. Y este resultado, junto con nuestro trabajo anterior, sugiere que el entramado social es tan fundamental para la supervivencia humana, que la evolución ha seleccionado la capacidad de reconocer la posición en ese entramado a fin de favorecer las conexiones con nuestra propia 'tribu' ".

Entonces, ¿este hallazgo explica por qué los humanos tienden a formar lazos emocionales estrechos con aquellos que tienen gustos y comportamientos similares, o es solo otro ejemplo más de la multitud de cosas en común que los amigos parecen compartir? Según Kleinbaum, "son ambas".

"La semejanza neuronal explica algunos de los efectos de la similitud demográfica. No es sorprendente que las personas que comparten la misma raza, sexo o nacionalidad tengan más probabilidades de pensar igual, pero esa similitud también ejerce un efecto independiente, más allá de eso".

Como innumerables imanes de nevera han predicado, "Los amigos son la familia que elegimos por nosotros mismos". Y como muestran estos estudios, podría haber una profundidad mayor en esa expresión de la que creíamos en un principio.

Autores

DW